Por Carlos Galiano
El 15 de abril de 1912, a las 2:20AM, se hundía en las gélidas aguas del Atlántico Norte –luego de haber chocado con un iceberg tres horas antes, al sur de la costa de Terranova– el Royal Mail Steamship Titanic, en su tiempo el barco de pasajeros más grande y lujoso del mundo.
Cuando aún la compañía naviera operadora del imponente trasatlántico, la White Star Line, rastreaba el escenario del mayor desastre marítimo ocurrido en época de paz, la maquinaria del cine se puso en marcha.
A poco más de un mes del naufragio, se estrenaba en las pantallas el docudrama Saved from the Titanic, un cortometraje de diez minutos en el que una actriz superviviente de la tragedia, Dorothy Gibson, todavía bajo los efectos del trauma, conducía a los espectadores por sus experiencias de aquella fatídica noche. Se producía así el primer encuentro del cine con el que resultaría el tema más recurrente del género de catastrofismo.
Desde entonces, la recreación fílmica del hecho en el cine de ficción ha estado indisolublemente ligada a sentimientos humanos tales como el amor, el valor, el sacrificio, el orgullo, la cobardía y el pánico; basándose en historias verídicas o inventadas que han servido de argumento a numerosos largometrajes, además de otros tantos documentales que periódicamente vuelven a sumergirse en el lecho marino donde yacen los restos de la nave, y en la leyenda. De esa producción, y a propósito de recién cumplirse el centenario del hundimiento, el multicine Infanta ofrece una muestra compuesta por cuatro de sus más relevantes títulos.
Comienza cronológicamente con El hundimiento del Titanic (Titanic), filme norteamericano realizado en 1953 por Jean Negulesco con un reparto multiestelar que integran Clifton Webb, Barbara Stanwyck, Robert Wagner, Richard Basehart y Thelma Ritter, entre otros. Basado en las narraciones de varios sobrevivientes, y aderezado en el mejor estilo del Hollywood clásico, el guión escrito por el productor Charles Brackett, Walter Reisch y Richard Breen fue merecedor de un Oscar.
Considerado superior a la versión hollywoodense por su meticulosa producción y estilo más sobrio y dramáticamente impactante, le sigue el filme británico La última noche del Titanic (A Night to Remember), que dirigió en 1958 Roy Ward Baker enalteciendo, en la memorable caracterización que hizo el actor Kenneth More, la luego cuestionada actuación en el siniestro del capitán Edward John Smith. Sigue siendo la versión más recordada antes de… la cuarta película de esta muestra.
El director español Bigas Luna, por su parte, da riendas sueltas a su imaginación en La camarera del Titanic (1997), tercer título del programa. Una hermosa historia de amor que tiene lugar en tierra el día antes de que la majestuosa nave zarpe del puerto de Southampton, como contrastante preludio del trágico desenlace.
Y si de historias de amor se trata, no podía faltar el naufragio más caro de la historia del cine; que a su vez resultó en una película ganadora de once Premios Oscar y la segunda más recaudadora de todos los tiempos. Hablamos, por supuesto, de Titanic (1997), la super, superproducción dirigida por James Cameron que justo acaba de ser reestrenada en formato 3D. Millones de dólares y excelencias artísticas aparte, cierto es que entre el encanto del romance que viven Jack y Rose (Leonardo Di Caprio y Kate Winslet) y la canción tema interpretada por Celine Dion, se justifica verla de nuevo.
La invitación está hecha para ‘revisitar’ estas cuatro atractivas películas que jalonan la trayectoria del Titanic en el cine, una trayectoria también de un siglo que demuestra que cualquier nave puede hundirse, pero los mitos no.












