Películas a escrutinio

Por Ailyn Martín Pastrana

Foto: Daniel Machado

 

La Muestra Joven ICAIC, además de competencia cinematográfica, es el espacio que tienen los noveles realizadores para pensar sobre el emergente séptimo arte de factura nacional. El espacio de diálogo Moviendo Ideas abordó distintos temas o aristas que, según el comité organizador de la cita, estuvieron muy presentes en la selección oficial de este año.

El poder del género

El poder del género, panel integrado por los críticos Danae Diéguez y Gustavo Arcos, además de las realizadoras Yaima Pardo y Lilian Broche, polemizó acerca del manejo de la figura femenina en Antígona, el proceso.

“Habitualmente no se hacen estos diálogos, una vez acabadas de ver las obras. Creo que es muy saludable que la Muestra Joven los promueva como parte de sus actividades porque es importante que los realizadores tengan contactos con los espectadores y con los críticos”, reconoció Arcos, quien se desempeña como profesor de la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA).

Antígona…, según sus realizadoras, pretende ser un material inacabado, un proceso en desarrollo. Toma como punto de partida el montaje de Antigonón, un contingente épico, texto para teatro escrito por Rogelio Orizondo y llevado a escena por Carlos Díaz y el teatro El Público.

“El material tiene un arranque muy fuerte, con el cual me identifico desde el inicio, pero a medida que avanza siento que se abre a demasiadas propuestas que no dejan clara la línea del documental. El texto fílmico pierde fuerza a medida que se va desarrollando”, concluyó Arcos.

Por su parte, Diéguez, quien ha dedicado su carrera a investigar el abordaje del género en el cine, comenzó su intervención en el Moviendo Ideas agradeciéndole a las creadoras el haber hecho una obra que “se posiciona conscientemente desde una perspectiva que pretende erosionar o subvertir un modelo patriarcal. Siento que ese es un aplauso que le debo al documental, porque pocas veces los materiales de los y las más jóvenes tienen esa consciencia clara de posicionamiento”.

Sin embargo, la lideresa de la Cátedra Mirar desde la sospecha, radicada en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), coincidió con Arcos en que “ese posicionamiento se pierde a medida que avanza el material. No me queda claro el punto de vista, si pretende hacer visible lo femenino como un ejercicio de resistencia ante un poder patriarcal. Esa confluencia de códigos a los que apelan en el documental hace que me pierda”.

Broche, quien es graduada del Instituto Superior de Arte (ISA) en la especialidad de Teatrología, agradeció los comentarios sobre la película y comentó sobre sus bosquejos iniciales para definir lo que harían ella y Pardo en su proyecto.

“En un principio quisimos filmar la obra de Orizondo… pero cómo hablar de Antígona, cómo hablar de la historia y los personajes, cuando no estaban claros esos conceptos. Así comenzamos a interrogarnos acerca de Antígona y el papel de la mujer cubana en la Historia. Nosotras no somos exactamente de la misma generación, pero compartimos muchos criterios acerca de nuestra circunstancia.Antígona, el proceso no me parece un trabajo terminado, me parece un ejercicio de clase, con muchos defectos. Pretendemos exponernos en el proceso inacabado de formación como mujeres, como artistas…”, concluyó Broche.

A su vez, Pardo agregó que una línea que siguieron en la construcción del documental fue desentrañar a qué elementos de la realidad no debemos renunciar las mujeres cubanas. “Rogelio Orizondo nos dio una clave fundamental cuando le preguntamos qué debe desenterrar la mujer cubana, haciendo la alegoría con el personaje de Antígona, y él nos dijo: utopías. Gracias a esa idea quedaron en el documental los momentos en los que no estamos de acuerdo con nuestros padres, porque más allá de las desavenencias, nos unen las utopías. Creo que hay mucho por lo que luchar y seguir construyendo”.

Formas de narrar

El guion, ese ‘eslabón débil del cine cubano’, fue analizado en la 14 Muestra Joven ICAIC. Este año los materiales de ficción han superado a los de documental (22 frente a 19) con lo cual se hace imprescindible analizar las maneras que asumen los nuevos realizadores para contar sus historias.

El debate abrió con el veterano guionista Arturo Arango (Lista de espera, El cuerno de la abundancia), quien confesó sentirse irritado por el criterio generalizado de que la gran debilidad del cine cubano es el guion. “A veces veo un conjunto de películas y me doy cuenta de que los críticos tienen razón, pero por otro lado, nunca he visto a ningún crítico interesado en leer el guion original del filme. Además, cuando leemos los trabajos nos damos cuenta de que casi siempre se está criticando desde el desconocimiento”.

Al referirse a los jóvenes cineastas y sus trabajos, el también Jefe de la Cátedra de Guion de la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), alegó que “el cortometraje es un formato destinado casi exclusivamente a escuelas de cine, porque las escuelas casi nunca pueden permitirse financiar largos a sus estudiantes, la salida comercial es muy complicada y el público no está habituado a ver estos metrajes. Igualmente, los análisis de la dramaturgia del cortometraje son muy escasos”.

Las ventajas que le ve Arango al formato de cortometraje son el alto nivel de experimentación con la dramaturgia y la ductilidad de su estructura (con respecto al largometraje), aunque puntualizó que los realizadores deben proponerse historias cortas, que se puedan contar en poco tiempo.

“El corto requiere ideas posibles de realizar en pocos minutos. Cuando nos proponemos contar mucho en un metraje corto esto da como resultado una película que no respira, que le falta contexto, en la que los personajes no están definidos”, concluyó Arango.

Estela Chaviano, directora de Partir (2014), compartió sus experiencias con su ópera prima. “Cuando escribí el corto pensé que estaba todo lo que quería decir, pero cuando filmados y editamos me di cuenta de que faltaban cosas. Fue un proceso doloroso porque tenía mucho material y no sabía qué hacer con él. Reescribí todo nuevamente, pero sin dejar de ser fiel a mí misma y a mis ideas. Tal vez algo que tengo que mejorar en el futuro es contar historias de otros, no solo las mías”.

Partir se alzó con el premio a mejor música original, a cargo del grupo Polaroid.

¿Verdad o reto?

Al debate ¿Verdad o reto? fueron invtados los directores Alejandro Arango, Gabriel Reyes y Liber Drey, quienes conversaron con los presentes sobre sus inquietudes como realizadores, los riesgos que asumen (o no) para realizar sus obras, las motivaciones que los llevan a filmar y su postura ante el público para el que trabajan.

Arango, egresado de la EICTV en la especialidad de dirección de ficción, presentó en la 14 Mestra Joven el corto Un hombre nuevo (2014). Al ser cuestionado por sus derroteros creativos comentó: “No creo que el riesgo artístico tenga validez por sí mismo. No debe ser experimentar porque sí, sino que tenga un sentido, un propósito específico. Por diversas razones, actualemente a muchos directores les interesa muy poco hacer una obra respetuosa con el público”.

Por su parte, el director del cortometraje de ficción Caso turista desaparecida (2014), Liber Drey, agregó que “cada realizador tiene que encontrar su camino, ya sea artístico o personal. En mi trabajo jugué un poco con la estética del falso documental, quería dialogar con esa tendencia que tenemos en Cuba de limitar todo con fechas. En este caso, era el 500 Aniversario de Camaguey, fecha muy utilizada para atraer turistas a la ciudad, así que ideé una historia de lo que podría pasarle a algún vivistante”.

Para el guionista y director de Sinsonte (2014), Gabriel Reyes, el reto fundamental de su más reciente trabajo radicó en “transmitir exacamente lo que yo tenía en mi mente. En un proceso de depuración del guion, quité los diálogos que en un principio imaginé para el material. Lo que más me gusta del corto es que no hay que explicar mcuho para entender qué pasa, aunque el uso de simbología supone una lectura más aguzada”.

Sinsonte le valió a Reyes el premio otorgado por la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (FAMCA), un reconocimiento de la Fundación Ludwing de Cuba, y la organización SIGNIS-Cuba. 

¿Ser o no ser?

El comité de selección de esta Muestra decidió convocar a los realizadores Juan Pablo Daranas y Marta María Borrás al debate sobre cine de autor en la producción de los nuevos realizadores. Si bien el llamado ‘cine de autor’ se reserva para los consagrados del séptimo arte de todo el mundo, el coordinador de estos encuentros, el crítico Rubens Riol alegó que es posible vislumbrar atisbos de un estilo propio en algunos realizadores. Sobre este tema Daranas y Borrás dieron sus criterios.

La directora de París, puertas abiertas (2014) confesó sentirse sorprendida por la invitación a este panel dedicado al cine de autor, “ya que este es mi primer corto. Solo me propuse contar una historia a mi manera. Fue una gran búsqueda, me dejó más dudas que certezas. Me quedé con las ganas de saltar los obstáculos que me encontraré seguramente”.

Con su ópera prima, Borrás se llevó el premio colateral de la Fundación ARACNE DC. Por su parte, Crepúsculo (2015) se alzó en la 14 Muestra Joven con los premios Mejor producción (Liz Sandra Falcón y Juan Pablo Daranas), Mención Fotografía (Alejandro Menéndez), Mejor sonido directo (Irina Carballosa) y Mejor actuación masculina (Kevin Serra).

“Creo que las obras son el reflejo inevitable de las personas que las hacen, su ideología y su cultura. Algunas películas me pueden gustar más que otras, pero creo que lo principal es ser sincero con uno mismo al realizar”, concluyó Daranas.