No pueden ser sus últimos días

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Quien las mira de reojo, quien transita por el frente y apenas ve sin interés unas casas deterioradas, probablemente no imagina que aquellos techos dieron hogar alguna vez a la cultura misma. 

Últimos días de una casa es un documental que muestra la morada de la infancia y juventud de la escritora cubana Dulce María Loynaz. Este es el más reciente trabajo de la realizadora cubana Lourdes de los Santos.

 

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La vivienda a la que hace referencia el documental se encuentra en Línea y 14, número 1104-1106 según su registro, y en la misma calle 14 pero por la parte de Calzada, la 1108. Son dos casonas no solo descuidadas por los años, sino también por el ser humano, quien además de crear y embellecer, lleva consigo a veces la indomable capacidad de la destrucción.

Inspirado en el poema homónimo de la Premio Cervantes cubana, el filme, de aproximadamente 14 minutos de duración, intenta concientizar sobre el gran valor de preservar el patrimonio arquitectónico de la ciudad, aún más cuando el inmueble está arraigado a toda una historia que forma parte del proceso de desarrollo cultural cubano.

“La historia entra en contacto con lo que pasó en esa casa con la vida de los Loynaz”, comentó su directora durante un encuentro con la prensa. “Yo vivo en las cercanías y me duele ver cómo se ha ido deteriorando esa casa, que realmente muchos de los que viven alrededor ni tan siquiera conocen parte de la historia de lo que allí aconteció”, agregó.

Lourdes de los Santos y su coguionista, Cary Cruz, realizaron una extensa investigación antes de filmar en aquel territorio que abarca en apenas una manzana de extensión, ambas viviendas, ocupadas hoy día por personas sin ningún derecho ni documento oficial sobre las propiedades y de las cuales el gobierno aún no ha negociado un posible traslado para la restauración total de las casas.

El documental abarca ilustrativos testimonios como el del Historiador de la Habana, Eusebio Leal Spengler; el arquitecto del Centro Histórico de La Habana, Orlando Inclán; algunas imágenes de archivo del escritor y novelista cubano-francés, Alejo Carpentier; y de la propia Dulce María Loynaz dialogando sobre el valor de la “Casa del Alemán”, como se conoce el inmueble, y de las anécdotas que unen a la familia Loynaz con aquella residencia.

Al fuerte apoyo que brindan las entrevistas se suman el aporte de las imágenes del camarógrafo Iván Nápoles, el trabajo de edición de Miriam Talavera y la música envolvente de Lucía Huergo, quien logra ambientar con una melodía tenue el recorrido histórico que propone de los Santos con este nuevo material.

Producido por Francisco Álvarez, el documental es un reflejo de la historia que toca salvar y Lourdes de los Santos rescata en su obra, no solo en la divulgación de los secretos y misterios tendidos detrás, sino también para lograr la plena conservación de patrimonios preciados como estos y tantos otros ubicados por todo el país.

(14-30/ 05/ 2015)