Donde la literatura tuvo su morada

Noticia

La Casa, soy la Casa.
Más que piedra y vallado,
más que sombra y que tierra,
más que techo y que muro,
porque soy todo eso, y soy con alma.

Dulce María Loynaz

Son las casas espejos de sus dueños. Sin necesidad de hablar revelan, de las personas que las habitan, si son eternas enemigas de la suciedad y el desorden, austeras o extravagantes en sus preferencias, amantes de la música, la plástica, la literatura, el cine o… las flores, si desean la luz o la oscuridad, creen en Dios o Buda, tienen el complejo de Narciso u odian los espejos y las “autofotografías”.

Y es que dentro de esas paredes que conforman lo que llamamos hogar va parte de nuestras vidas, y en algunos casos, la existencia completa. Así lo demuestra Últimos días de una casa, documental de la realizadora Lourdes de los Santos sobre la morada de esa prestigiosa familia cubana que fueron los Loynaz Muñoz y que inspiró la novela Jardín (1951), relevante obra de la narrativa hispanoamericana.  

 

ultimos2.jpg

 

Ubicada en Línea y 14, en El Vedado, la casa en la que creció la reconocida escritora Dulce María Loynaz, premio Miguel de Cervantes en 1992, fue –y es- un lugar mágico, en el cual Dulce y sus hermanos Flor, Enrique y Carlos Manuel fueron criados antes del divorcio de sus padres bajo un severo enclaustramiento, y que, más tarde, se convertiría en una especie de urna de cristal a la que pocos podrían entrar.

Una planta baja ocupada por cajas llenas de obras de arte mandadas a traer de Europa y nunca abiertas por pereza, es una de las extravagancias que tenía esta casa según cuenta Alejo Carpentier, uno de los que tuvo el privilegio de poder visitar el hogar de los Loynaz, junto con otros grandes del mundo del arte y la literatura como Federico García Lorca. El Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, brinda asimismo sus impresiones en el cortometraje de casi 15 minutos de duración, que combina los testimonios con fotografías e imágenes de archivo, entre otras, de los hermanos y la residencia.

Con la música de la recientemente desaparecida compositora e instrumentista Lucía Huergo, el documental tiene como fin supremo guiar al espectador al interior de la casa de los Loynaz para mostrarle sus lujos y exotismos del pasado y sus ruinas del presente, para descubrirle un sitio que fue horno de creaciones e inspiración de poemas, que albergó vidas bohemias y manos de escritores, y más que casa pudo llamarse templo por el culto que allí se le brindó al arte. Un lugar cuya magia se burla del tiempo porque además de paredes, muros y techo, tiene alma.  

Tomado de: Cartelera Cine Video, No. 116, 2015.