Memorias, 55 años después

Comentario

Decía Don Fernando Ortiz[1]: “En toda sociedad humana ninguna institución nace y perdura sin una finalidad funcional que realizar, sin una coordinación económica a que responder y sin un ideal que la dirija y dé calor emotivo a sus energías”. Seguida a esta expresión, quizás la inmediata interrogación sería, y, ¿cuál fue la finalidad que dio vida al Noticiero ICAIC Latinoamericano?

Si bien Cuba no fue pionera en el tema de los noticieros cinematográficos, tampoco su incursión fue remota. El caso es que nuestro país, de 1920 a 1960, tuvo unos 36 noticieros aproximadamente que fueron llevados a la pantalla grande, unos tuvieron una duración mayor de cinco años, mientras que en otros, la vida fue corta o muy corta.

El Noticiero ICAIC Latinoamericano fue una ventana al exterior que introdujo acontecimientos signados por transformaciones en la cultura política y artística del momento, marcada por su vertiginosidad y sentido rupturista de convenciones, prácticas culturales, e incluso, de las marcas y colores en los mapas del mundo.

 

pantalla-noticiero2.jpg

 

Uno de los fundadores del ICAIC, el director y Premio Nacional de Cine, Manuel Pérez Paredes, sobre el inicio de los Noticieros ICAIC, expresó: “El Noticiero se crea en un momento muy especial de la Historia del país, como un instrumento de movilización de la información política semanal en los cines de Cuba”. Pero ¿qué de especial tenían aquellos momentos?

El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 marcó el inicio de cambios sustanciales en el terreno económico, político, social y cultural de nuestro país. En la arena internacional, el impacto de este acontecimiento ejerció ―y por varios años―, determinadas influencias en estos escenarios, pero nunca esas influencias fueron de modo unidireccional.

Nosotros también las recibimos de América Latina y Europa, esos años de los sesenta fueron tiempos de transformación y definición. Nadie permaneció indiferente ante la ebullición de nuevos acontecimientos, frente a la esperanza de que tales cambios introdujeran un mundo mejor.

En el espacio cubano, una de las esferas que más sintió esas profundas transformaciones fue el ámbito cultural, especialmente el cinematográfico, en el cual afloraron renovadoras ideas y aspiraciones, influidas básicamente, por el neorrealismo italiano. El 6 de junio de1960, un año después de creado el ICAIC como primer organismo cultural y con el que se inicia una etapa fundacional en el campo de la cultura, aparece la primera edición del Noticiero ICAIC Latinoamericano, un noticiario totalmente comprometido con la historia de la época, con el pueblo y con el nuevo arte que germinaba, capaz de revelar un nuevo lenguaje y una nueva estética que emergían de los más justos intereses humanos. Un noticiero que con sus imágenes buscaba el nuevo rostro del país y de nuestro continente. Desde los guerrilleros barbudos que bajaron de la Sierra Maestra con su rosario en el cuello y que fueran recibidos con grandilocuentes ovaciones por un pueblo apasionado y enardecido, hasta el rostro desconsolado de una niña desnuda rociada con napalm. Muchos sucesos quedaron guardados para siempre dentro de los miles de metros filmados en el Noticiero ICAIC, lo que constituyó un inmenso valor histórico-cultural.

En las más de mil ediciones, se reflejaron diversos acontecimientos de elevado impacto: la nacionalización de los grandes monopolios nacionales o extranjeros, la erradicación del latifundio, las dos Declaraciones de La Habana; los triunfos en el deporte; los sabotajes como expresión de la lucha de clases. Batallas, como la de Girón o la Crisis de Octubre, la campaña de alfabetización, la zafra azucarera, los estragos de los diferentes ciclones que azotaron a nuestro país, eventos relacionados con el turismo, la religión. Además, se llevaron a la pantalla tanto acontecimientos culturales como eventos internacionales y nacionales, los Premios de la Casa de las Américas, el circo soviético, el cuerpo de bailes y danzas hindú, el circo chino, la exploración del espacio por el hombre, la llegada a la Luna, los festejos por el 26 de julio, los carnavales, los golpes de estado, las diferentes luchas de los pueblos, la celebración de diferentes congresos, entre otros. Santiago Álvarez fue uno de los pocos que logró entrevistar a Ho Chi Minh, Padre de la Patria Vietnamita y una de las figuras centrales del siglo XX.

Pero al lado de Santiago Álvarez (1919-1998), director del Noticiero ICAIC Latinoamericano, estaba un ejército humano que constantemente le acompañaba; hombres y mujeres a veces olvidados, pero que con su trabajo, dedicación y creación artística, hicieron lo mejor posible en cada edición; sentían la misión de contribuir y lo hacían con pasión, dedicación, bajo el deseo de aprender, enseñar y pertenecer, a pesar de que conscientemente no operaba la idea de que también, hacían Historia. Sencillamente, no mitificaban nada. Quizás el atascamiento del trabajo diario no permitió concientizar el grado de acercamiento que con él tenían y así lo manifiesta un comentario de Manuel Pérez Paredes, al decir: “Recuerdo noticieros que lograron hacerse importantes y se convirtieron en historia, no en el momento en que se hacen. A mí, por lo menos, me resulta imposible llegar tan lejos en esa calificación, en esa conciencia”.

 

equipo-noticiero.jpg

 

El Noticiero ICAIC Latinoamericano significó no solo una necesidad política y cultural, marcada por una época, sino que se convirtió en la principal herramienta de educación que tuvo el país, a pesar de luchar contra la inmediatez de la televisión. Como una vez dijera uno de sus realizadores, Daniel Díaz Torres (1948-2013), uno de sus realizadores: “… El Noticiero ICAIC Latinoamericano no daba noticias, “las elaboraba”, y ello era gracias a la imbricación de imágenes, sonido, talento y docenas de corazones dispuestos a latir juntos…”.

Santiago Álvarez Román y el laborioso grupo humano que le acompañó, no solo se apropiaron de una nueva imago mundi que nacía con el triunfo de la Revolución, sino que al mismo tiempo, la devolvieron hacia la cotidianidad, esto hizo que tanto lo mítico como lo representativo se convirtieran en historia compartida por varias generaciones. Tenían la intención de capturar la realidad que ellos, como creadores, contraían de lo que día a día sucedía, al respecto en un momento él comentó: “La función del cine y del periodismo no es resolver los problemas de la realidad y hacerlo críticamente o apologéticamente. Hemos querido meternos con la realidad y su complejidad”. A su vez, el director de cine Idelfonso Ramos Valdés (1936-2010), coordinador y realizador del Noticiero, en una entrevista señaló: “el Noticiero estaba lleno de pequeños fragmentos de nuestra realidad; de acontecimientos”.

Un noticiero es un reto comunicativo, y el Noticiero ICAIC Latinoamericano no estuvo ajeno a esta condición. Desde los primeros momentos del triunfo de la Revolución existió una lógica de transformación, una necesidad de cambios y de exponer la asfixiante vida transcurrida de una gran parte de la población cubana; era la necesidad de reflejar los cambios que denotaban el interés de una fisonomía diferente acorde a la nueva realidad. Estas noticias por su contenido eran bien distintas a la mayoría de las noticias o reportajes mostrados por las poderosas empresas que articulaban el poder de los medios y que a su vez, revelaban solo los intereses de anteriores gobiernos. Ante esta nueva diferencia epocal marcada más que nada por las transformaciones sociales, surgían nuevas preocupaciones por el estilo a utilizar en la manifestación de un arte más genuino y que a su vez, rompiera con el monopolio de algunos empresarios.

Al igual que cualquier otro anterior, el Noticiero ICAIC Latinoamericano tenía su proceso de creación. Al inicio el trabajo se hizo bajo la improvisación absoluta, una inmediatez muy fuerte ―que después fue rebasada pero que en el inicio, sirvió de aprendizaje (ensayo-error)― con lo sucedía cada semana. La dinámica de trabajo de tener que filmar en condiciones de improvisación o el tener que editar a un ritmo acelerado, hizo, entre otras cosas, la diferencia.

Después el Noticiero se hizo más reflexivo, situación que le valió la preferencia y el reconocimiento del público. Posteriormente, le fueron asignando equipos y condiciones para hacer un trabajo tecnológicamente de más calidad y que fuera más organizado, más coherente. Aquí el “trabajo de mesa” ―prefilmación― no era planificado, y se valió mucho de la inspiración de los camarógrafos con cierta experiencia anterior,[2] quienes fueron los verdaderos autores y realizadores de cada emisión.

Al poco tiempo, este modus operanti cambio, y se comenzó a realizar un trabajo en el cual existía más el liderazgo, la coordinación, la planificación y con ello, se produjeron igualmente, otros cambios, en este caso, vinculado con la estética y la semántica. Ejemplo fue la fluidez entre camarógrafos, asistentes de cámara y luminotécnicos, a los cuales se sumaron como integrantes creativos, los editores, sus asistentes y lo de sonido. Era un laboratorio que constantemente hervía, donde varias manos creativamente intervenían.

Existía, además, una organicidad entre: reportero-realizador-camarógrafo-editor-sonidista-laboratorio, muy necesaria para hacer posible el sostén de este producto fílmico frente a los agudizados problemas generados, por una parte, una tecnología que no estaba en consonancia con las difíciles necesidades de filmación; por otro lado, por los múltiples intereses al reflejar con claridad y responsabilidad una realidad social de la época y bajo cualquier contexto, todo esto fue entramado con una pasión excesiva ante el trabajo, apegos dados por el fuerte sentimiento de pertenencia que a pesar de los años, aún sobrevive.

La organización del trabajo se estructuró de tal forma que permitió mantener una sistematicidad desde todo punto de vista, en las ediciones de los Noticieros ICAIC Latinoamericanos; característica que también hizo posible que fuera considerados una escuela esencial, no solo en la formación del gusto del público cubano, sino que contribuyera en la formación del futuro personal técnico y artístico por la impregnación de elementos como: estética, síntesis, brevedad, agilidad, originalidad comunicativa, montaje y oficio. Una vez al respecto, Alfredo Guevara expresó: “El Noticiero, construyó una nueva estética de la condición humana en todos los que trabajaron allí, era un equipo excepcional y que fue cambiando además, porque nosotros nos servimos del  Noticiero como si fuera una escuela…”

Muchos noticieros devinieron en documental no solo dado por el apretado límite de diez minutos que imponía el ejercicio del noticiero, sino y más que nada por la riqueza temática que ofrecía la noticia que se estaba trabajando y que requería un tratamiento más acabado sin contradicción ni con el tiempo ni el lenguaje cinematográfico.

El Noticiero para representar tal realidad en sus ediciones, se apoyó en un interesante y novedoso ―para la época― proceso creativo de imágenes, sonido, textos, voz en off y edición, que contribuyeron a demostrar en su  fabuloso tiempo, el poder del cine y su infinita capacidad de sugerencia y asociación. Su éxito se apoyó en la credibilidad que una imagen cinematográfica extraída de la diversa realidad tenida en cada momento; con ella, sin que por ello se perdiera cierta espectacularidad.

Fe de esto lo expresó el camarógrafo Dervis Pastor Espinosa en una entrevista cuando dijo: “Santiago manejaba mucho la imagen y el sonido, a él no le gustaba las narraciones, él utilizaba lo menos posible las narraciones, él quería que el Noticiero hablara con el sonido que él le ponía y la imagen,  este, y hay muchos Noticieros que  tenían un impacto extraordinario.”

Por otra parte, los Noticieros ICAIC, no eran un enclave de sujetos aislados y/o encerrados dentro de un solipsismo, un discurso varado en el tiempo abstraído de las circunstancias o, atrapado dentro de sus cabezas, sino un proceso abierto al intercambio, al crecimiento, a la experiencia enriquecedora. El quehacer y los testimonios de estos hombres y mujeres, contiene el registro en imágenes de cerca de cien países del mundo que reportan catástrofes naturales; magnicidios; golpes de estado; movimientos nacionales de liberación; luchas civiles; momentos históricos; hechos culturales; situaciones de la vida cotidiana o de la actualidad, desconocida incluso, para otros pueblos.

El Noticiero, en el aspecto humano contribuyó a que sus autores tuvieran una cohesión grupal que hiciera que se sintieran como familia. Y, entre otros, así lo expresó el realizador Idelfonso Ramos al decir: “El Noticiero era una gran familia, donde el padre era Santiago y nosotros éramos los hermanos, y realmente yo nunca, nunca, en mi concepto de vida, puedo dejar de agradecer lo que el Noticiero me entregó”. Otras palabras son las avaladas por el Director de fotografía Julio Simoneau, quien en un momento expresó: “La vida del Noticiero, para nosotros, era parte integral de todo. Estábamos más tiempo en el Noticiero que en la casa, con la familia”. O, cuando el ingeniero en sonido José Borras comentó: “nos hizo mejores seres humanos…. Sin esa experiencia histórica, no hubiéramos podido ser  lo que somos ahora”.

El Noticiero ICAIC Latinoamericano como producto cultural, funcionó como un sistema integrador y comunicacional, adherido a las diversas complejidades donde demostró capacidad de innovación. Pero también considero necesario pensarlo y mirarlo desde otras aristas, desde una zona de sentido más allá de su exterioridad o apariencia, más allá de su vestimenta como género comprometido con el periodismo. Tal camino permite no observarlo ni estudiarlo desde una sola faceta, por el contrario, conduce a una búsqueda dentro de otras propuestas de conocimiento y a comprobar que existen otras múltiples fisonomías. Tal camino en nada los demerita como Memoria Fílmica del Mundo.

 

[1] El teatro y los bailes de los negros. Editorial Letras Cubanas, 1993.

[2]  De trabajar en los diferentes noticieros nacionales antes de 1959 o, de trabajar en algunas películas        

    cubanas de aquella época.