Perdón por mentir

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Scusate seesisto! (Perdón por existir) es una de las comedias más simpáticas que el cine italiano ha producido en los últimos años. Realizada en 2014 por Ricardo Millani (Bienvenido presidente, Piano solo), sigue la estrecha amistad entre Serena, competente arquitecta, y Francesco, gay propietario de un restaurante; ambos deben ocultar verdades, en el caso de ella, enmascara su identidad para lograr que acepten un proyecto arquitectónico que pudiera mejorar las condiciones de vida de gente hacinada; él, por su parte, no sabe cómo revelarle a su pequeño hijo su verdadera identidad erótica.

En medio de personajes pintorescos -como la familia de ella- y situaciones divertidísimas, se lanza una crítica virulenta a los prejuicios discriminatorios de una sociedad que margina a la mujer (más aún si está embarazada) y al homosexual junto a todo lo que salga de ciertas normas, aunque quienes los representan (por ejemplo, el jefe de la oficina de arquitectura) practiquen la hipocresía y la doble moral.

 

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Quizá al personaje masculino lo afecten ciertos estereotipos -promiscuidad, tipos de amistades- que, en la búsqueda de la hilaridad a toda costa, implican cierto reduccionismo en la conformación de su personalidad, pero la relación entre él y la coprotagonista es tan rica y llena de peripecias que puede perdonarse.

La agilidad de la puesta en pantalla, la conjugación de elementos como la fotografía, la música y el montaje -de gran funcionalidad y eficacia- se complementan con unas bien proyectadas actuaciones, no solo protagónicas (Paola Cortellesi y Raoul Bova ), sino de todo el elenco. Y ello, al servicio de una propuesta ética estimable, positiva, como quiera que en medio de la risa se nos invita a pensar muy en serio sobre realidades de la sociedad contemporánea, más allá de la propia Italia.

Se trata de respetar identidades de género, vidas privadas, capacidades intelectuales que están siempre por encima de aquellas; de no verse obligado a mentir para burlar la mentira institucionalizada, generalizada, que convierte a las civilizaciones en contextos excluyentes y totalitarios, y respetar y valorar la capacidad de los menos privilegiados en tales contextos, que no pocas veces dan la sorpresa al erigirse como la vanguardia en todo sentido.

De todo esto discursa con seriedad y conocimiento de causa -pese a la aparente ligereza de su tono- Perdón por existir, una motivadora propuesta que aunque accionando las herramientas de la ficción parte de más de una circunstancia real, como el proyecto arquitectónico defendido por Serena.

Tomado de: Cartelera Cine Video , No. 116, 2015.