La voluntad de Sonia

Comentario

Las rejas de la cárcel de Sonia no se pueden palpar, pero se pueden sentir. Está presa, y no se trata solo del enclaustramiento físico, sino también de ese otro que es peor aún: el del espíritu, ambos provocados por tener que cuidar de su esposo moribundo quien, tumbado en su cama, solo tiene fuerzas para una única acción: pronunciar en voz alta el nombre de su mujer.

La profesora de inglés, cortometraje de ficción dirigido por el joven realizador Alan González, es el filme que narra la historia de Sonia. De él podrán disfrutar los cinéfilos del 2 al 8 de julio próximo en la sala oscura de La Rampa, cuando acompañe al largo Welcome to New York (Abel Ferrara, 2013) en la tanda de las 8:00 p.m.

 

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Ganador en el apartado de ficción en la pasada Muestra Joven ICAIC, La profesora de inglés en apenas 15 minutos es capaz de conmover el espíritu al brindar la historia de una mujer (Coralia Veloz), cuya existencia se ve atada únicamente al cuidado de su cónyuge agonizante (Héctor Hechemendía), mientras su hijo (Roque Moreno) vive sin prestarle mucha atención al problema.

Sonia, antiguamente profesora de lengua inglesa, tiene 65 años y ganas de ser libre. Sin embargo, su vida se resume a acudir al llamado de su esposo, lavar paños ensangrentados y curar heridas. Su frustración y hastío son tales que, en un momento determinado, decide ponerles fin a su manera. Manera de la cual luego se arrepiente por lo oscura que resulta.

Sin dudas, el corto es prueba de esa tendencia expandida entre los jóvenes realizadores cubanos hacia los temas que tienen como núcleos la vejez, la decrepitud, la decadencia, la tragedia, la tristeza, la ruina y la muerte. Tendencia, según la opinión de varios críticos y estudiosos, que existe como resultado de una cuenta pendiente con la historia y también de los avatares del actual contexto.

Voltear la mirada hacia otros discursos es ya un viejo anhelo. No obstante, La profesora de inglés es una obra de respetable factura, que mediante una historia sencilla aborda un tema complejo y ofrece un personaje con conflictos internos para nada extraordinarios, de hecho, estos conflictos en muchísimos casos encuentran en el espectador la comprensión a través de la identificación.

El personaje de Sonia es uno que hace pensar, desde diferentes puntos de vista, sobre la inconformidad, la esperanza, la libertad, la resignación, y otros conceptos sobre los cuales, en ocasiones, se asumen ideas y posturas erróneas. Su papel de cuidadora la coloca como víctima y victimaria, y más que lástima provoca a ratos admiración por su capacidad para todavía tener deseos de hablar inglés y encontrar un atajo que la saque de ese laberinto oscuro por el cual transita.

Atinada es la relación estético-conceptual del cortometraje. Una fotografía que complementa la atmósfera melancólica y turbia de la historia y da protagonismo a los primeros planos, así como una banda sonora cargada de connotaciones, demuestran el buen trabajo de Javier Pérez y Heidi Carranza, responsables de una y otra, respectivamente.

La conversión de la benevolencia en repugnancia, del cuidado en tortura, y de los deseos de salvación en deseos de muerte, forma parte del proceso de transformación que puede sufrir un ser humano cuando se ve obligado a asumir en la vida complejos papeles como el de cuidador o cuidadora. Centrar la atención en tan escabrosa metamorfosis es el propósito supremo de La profesora de inglés, filme que en pocos minutos corrobora que todos los mortales llevamos dentro el instinto de supervivencia.

(25/06-01/07/2015)