A ritmo de pilón

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El compás provocado por tres golpes en el fondo del pilón y dos en los cantos para desprender la pulpa del café que se quedaba adherida a la maza, fue la inspiración de Enrique Bonne para crear el famoso ritmo pilón. Sobre la vida y obra de este importante músico y compositor cubano versa Bonne, un legado musical, documental del realizador Manuel Jorge que se exhibirá del 8 al 19 de agosto en el cine Yara; del 13 al 19, en el Chaplin; y del 20 al 26 en la sala 1 del Infanta.

El hilo conductor del filme es la narración mediante entrevista del mismo Bonne, quien sintió inclinación por la música desde los 8 años y durante un tiempo recibió clases de su propia madre, profesora de piano y representante del conservatorio Orbón en San Luis y Palma Soriano. 

De sus años como estudiante, inicios en la música, formación profesional, trabajo en los carnavales de varias regiones del país, amistad con Pacho Alonso, familia y amor por Santiago de Cuba, habla, a grandes rasgos, este relevante compositor cubano, a quien revela el documental como un caballero humilde y de buen trato, que disfruta pasear por las calles de su ciudad y conversar con los amigos en los parques. Un hombre que encontraba inspiración para sus canciones en fuentes tan variadas como el peinado de moda o el pañuelo de una señorita.   

Con una fotografía sencilla, caracterizada en esencia por los primeros y medios planos de Bonne y las vistas panorámicas de la ciudad de Santiago, el documental cuenta también con los testimonios de la esposa y sus hijos Ángel y Eduardo, así como del también destacado compositor Rodulfo Vaillant, quien reconoce la superioridad de las guarachas y sones de Bonne con respecto a las obras anteriores de ambos géneros, y la adjudica al “drama” que encierran sus letras.

Baila José Ramón, Billy the Kind, Dame la mano y caminemos, Qué quiere Sofía y Hay un caracol en el mar son algunos de los temas de Bonne escogidos por el realizador para musicalizar el filme de 27 minutos de duración, el cual recurre, además, a las imágenes de archivo para apoyar visualmente las palabras de este músico que ha transitado por casi todos los géneros cubanos e incursionado en algunos foráneos como el merengue y la samba.

Sin dudas, es Bonne, un legado musical un documental de homenaje. No obstante, no presentar conflicto o no mostrar una fotografía y diseño de banda sonora atrevidos e innovadores, no le restan valía a este filme. El mismo tiene la virtud que tienen otros tantos de su tipo: el guardar para la historia de la cultura cubana la historia de un artista. En este caso, uno que inventó un ritmo inspirado en la danza que con sus manos hacía una mujer mientras pilaba café, uno que califica a la percusión santiaguera como la mezcla de los instrumentos, el sonido de los pies y el sudor del cuerpo, y a sus casi noventa años atesora esa lucidez que le permite hablar de su pasado como si hubiese sido ayer. Un hombre que, para privilegio de los cubanos, forma parte del legado de nuestra música.     

(30/07 -05/08/ 2015)