Susanne Bier: una directora excepcional

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“Mi primera tarea es no hacer filmes aburridos”

Susanne Bier

Hay muy pocas directoras en el planeta, hasta donde conocemos, que puedan compararse a Susanne Bier, una cineasta realmente excepcional con una selecta filmografía que le ha valido reconocimientos en cuanto festival se ha presentado, estilo personal y reconocida calidad que le han creado multitud de cinéfilos que la siguen película a película. No por azar Bier, directora, guionista y productora de cine danesa, nacida el 15 de abril de 1960 en Copenhague, es la única realizadora de su país que ha logrado tener dos títulos nominados al Oscar al mejor filme extranjero.

La futura realizadora estudió artes en la universidad de Jerusalén y arquitectura en Londres, graduándose de la Escuela de Cine de Dinamarca en 1987. Su debut como directora se producirá con Freud flyttar hemifrån... (1991), tras la cual rodaría Family Matters (Det bli'r i familien, 1993), el telefilme  Luischen (1995), Like It Never Was Before (Pensionat Oskar, 1995), Sekten (1997), Den eneste ene (1999) y Once in a Lifetime (Livet är en schlager, 2000), filmes realizados por lo general en régimen de coproducción con Suecia a través de los cuales Bier adquiriría el imprescindible oficio y perfilaría algunas de las características que formarían parte de su quehacer fílmico, es decir, el hiperrealismo y sinceridad de sus puestas en escena, la solidez de sus personajes, el verismo de los intérpretes que pueblan sus filmes y la trascendencia de los temas abordados, que en ningún momento obvia las emociones y los sentimientos humanos, siempre en primer término de sus conseguidas historias.

El despegue definitivo de la directora a nivel internacional se produciría con su adhesión a los postulados de Dogma ’95, el renovador movimiento propugnado por Lars von Trier y Thomas Vinterberg, a través de A corazón abierto (Elsker dig for evigt, 2002), título 28 realizado bajo los parámetros del mencionado movimiento. 

Unos años más tarde, en 2004, realizó el formidable filme Hermanos (Brødre), donde continuaría empleando una estética cercana a la de Dogma ‘95, pero sin seguir al pie de la letra todas sus normas. Esta sería la primera película con importantes galardones para la directora, obtenidos en el Festival de San Sebastián y en los premios del cine europeo, y fue motivo de un remake realizado en Hollywood. Su siguiente película sería aún más trascendente, en 2006, filmó Después de la boda (Efter brylluppet), producción nominada al Oscar como mejor película en lengua extranjera que le valió un amplio reconocimiento internacional y el aplauso de la crítica.

La primera incursión de la cineasta en el cine norteamericano será una de sus producciones más sombrías, si bien rodada con su perfección habitual, Cosas que perdimos en el fuego (Things We Lost in the Fire, 2007), que a pesar de sus virtudes formales y humanas no tuvo el éxito que merecía dentro del público estadounidense.

En 2010 Bier dirigió su obra maestra En un mundo mejor (Hævnen), con la que ganó los premios Oscar y Globo de Oro, filme de enorme profundidad conceptual y magistral puesta en escena, consolidando definitivamente su nombre entre los más talentosos realizadores de la actualidad.

Sus filmes más recientes son la coproducción Amor es todo lo que necesitas (Den skaldede frisør, 2012), comedia romántica que encaminará hacia su estilo e inquietudes, protagonizada por dos estrellas del cine europeo, y la adaptación del libro de Ron Rash Serena (2014), en la que se sumerge en una historia épica de notable factura que, por otra parte, no sobresale como sus más recientes producciones.  

Solo me preocupa, como admirador de Bier, que encuentre los necesarios presupuestos para continuar haciendo las obras que desee y esperamos, y que no se vea obligada a ceñirse a los patrones de esa aplanadora de talentos que puede ser la poderosísima industria cinematográfica estadounidense.

(28/01-03/02/2016)