Abuela, ¿qué cosa es la vida?

Hablar de la familia tiene una connotación diferente para cada ser humano. Mientras unos buscan, desean y difrutan ese momento, otros lo evaden y rechazan. Cada quien con sus razones. También la manera de hacerlo varía. Hay quienes prefieren conversarlo con sus amigos, algunos eligen “hablar” por escrito, y otros se escudan detrás del lente de una cámara.

Para la realizadora cubana Gloria Rolando, esta última pareció la vía perfecta. Aunque hay que decir que la directora no se “escudó”, sino más bien utilizó el audiovisual para abrirse y mostrar y decir mucho sobre su abuela, una mujer nacida a principios del siglo XX que disfrutaba conversar.

Inocencia Leonarda Armas y Abreu era el nombre de esta señora, a quien Rolando escogió como tema y protagonista de su más reciente documental, Diálogo con mi abuela. El 25 de mayo, día de África, será su premier a las 8:30 p.m. en el cine Chaplin.

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El filme tuvo su origen en una grabación que hiciera la realizadora de una conversación entre ella y su abuela en el año 1993. “Recuerdo que fue en febrero, un día de invierno, invierno cubano, y se me ocurrió grabarnos mientras hablábamos. En ese momento ni remotamente pensé en un documental. La idea era solo esa: hablar y registrar el diálogo. Después de 20 años pensé, entonces, llevar esa historia al audiovisual”, explicó Rolando este jueves en conferencia de prensa.

A partir de tal plática –recreada por Rolando y una actriz en el rol de la abuela-, el filme transita por la vida de Inocencia, revela su carácter, personalidad y relación con la familia. La narración en off de la directora, las fotos familiares, un recorrido por la ciudad de Santa Clara –de dónde era la abuela- y las actuaciones del Grupo Vocal Baobab apoyan la conversación.

Sin embargo, el testimonio que regala esta descendiente de esclavos africanos a su nieta permite abordar temas peliagudos como la racialidad y la situación actual de la mujer cubana. ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿Cuáles son nuestros orígenes? Estas y otras interrogantes nos plantea Rolando en su documental, uno que pretende desempolvar fragmentos de la historia de Cuba.

“La discriminación racial y de clases sociales que existió en la Isla antes de 1959 fue muy grande. Poco se conoce, por ejemplo, de las revueltas ocurridas en el parque Leoncio Vidal de Santa Clara en el año 1925, cuando unos negros decidieron entrar a espacios destinados a los blancos”, señaló Rolando.

También la realizadora se sirvió de la obra para denunciar “la imagen denigrante de las negras cubanas que ofrece la industria del turismo”, en productos como ropas, cuadros y artesanías. “Tenemos que romper con esos estereotipos, estamos mostrando al mundo una imagen distorcionada y vulgar”, apuntó.

Papel importante en el documental tiene la música, protagonizada por el Grupo Vocal Baobab, dirigido por José Ramón Rodríguez. Sus interpretaciones de cantos tradicionales del espiritismo cubano apoyan la dramaturgia durante los 40 minutos de duración.

Por otra parte, la cineasta destacó el trabajo del equipo de producción. “Este es un documental realizado con presupuesto totalmente cubano, aportado por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y también gracias a la colaboración de muchas personas, entre ellas, miembros del staff”.

Y también gracias a ese staff es que la realizadora se encarnó a sí misma en el documental. “Yo quería a una actriz que me interpretara, pero mis compañeros insistieron en que lo hiciera yo. No fue fácil, por todas las emociones. Cuando la señora que representó a mi abuela se levantó del sillón que estaba a mi lado, y lo vi vacío, comencé a llorar por la emoción y también por las tensiones de todo el trabajo. Esa parte se ve en el documental, pero no estaba planificada. El llanto fue espontáneo. Sin embargo, les puedo decir algo, después de unos minutos me di cuenta de algo: allí, en ese sillón, había alguien”.

(19-25/ 05/ 2016)