Los caminos de Centeno

Guillermo Centeno (1945-2015), uno de los veteranos del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), legó una obra documentalística que da fe de sus inquietudes como artista, siempre enfocado en el ser humano. El lirismo de Mientras el río pasa (1986) lo coloca entre los mejores de su carrera; en tanto, Cartas de amor (2012) puede considerarse como un cierre de lujo, lleno frescura.

Una de las colegas del director, Gloria Argüelles (Yoyita), rinde homenaje a su amigo con el documental Los caminos de Centeno (título de producción), que se encuentra en fase de edición. En declaraciones exclusivas a Cubacine, la realizadora adelanta detalles sobre su nueva obra.

“Para comenzar, Guillermo era seguidor del equipo Industriales, y yo también”, confiesa jocosamente la directora. Además, Yoyita recuerda con nostalgia los tiempos en los que se llamaban mutuamente para comentar sobre sus respectivas películas. “Él buscaba la esencia del ser humano en sus trabajos, ese es un estilo que compartimos. Era muy inteligente, con una personalidad muy fuerte, que te sorprendía”, relata la directora de Sencillamente Mamaíta (2006).

Los caminos de Centeno tiene declaraciones de Manuel Pérez Paredes, Enrique Pineda Barnet, Fernando Pérez…, todos colegas del homenajeado. Igualmente, la realizadora cuenta con testimonios de la familia del director de Mamá se va a la guerra (1984).

Centeno comenzó su carrera en el ICAIC como asistente de cámara, luego fungió como director de fotografía y finalmente como director de documentales. En los últimos años de su vida fue profesor en la Escuela de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV).

“Era un fotógrafo de una marcada autoría. Como director, trabajó con otros fotógrafos, con los que se sentía cómodo, pero su estilo siempre se notaba”, argumenta la directora, que pretende abordar no solo la faceta de Centeno como documentalista –la más conocida-, sino su inclinación por la ficción, con una clara expresión en Sueño tangos (1993).

Hasta el momento la directora tiene cerca de 18 minutos de material editado, aunque sospecha que llegará a los 27, formato estándar para insertarlo en las parrillas de programación de la pequeña pantalla. No obstante, la realizadora no se siente presionada por este aspecto en particular. “Las películas tienen su propio tiempo, no se pueden forzar”.

Cuando el metraje esté concluido, Yoyita llamará a sus dos asesores habituales: Manuel Pérez Paredes y Fernando Pérez, Premios Nacionales de Cine 2013 y 2007, respectivamente. “Siempre ven mis trabajos primero que los demás. Tienen maneras de ver las cosas muy diferentes, y eso me interesa. Los respeto mucho”.

Yoyita ha sido la editora de varios documentales de Fernando Pérez –sobre todo en los inicios de la carrera de este-, en tanto, trabajó en casi todos los largometrajes de Manolo: El Hombre de Maisinicú (1973), Río Negro (1977) y La segunda hora de Esteban Zayas (1984).

Finalmente la entrevistada adelantó a Cubacine que apenas culmine esta película continuará trabajando en un proyecto documental que la ocupa desde hace algún tiempo. Versa sobre especialistas del ICAIC que de alguna manera han sido olvidados con el paso de los años.

“Aquí trabajó gente muy valiosa, que hacía todo con mucho entusiasmo. Los archivos del ICAIC están llenos de materiales realizados por ellos, no solo por los grandes directores que siempre se mencionan. Estoy reuniendo los testimonios de los que quedan, para saber sus experiencias en el Instituto”.

(02-08/ 06/ 2016)