Para (des)vestir el cine cubano

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Aquellos que aman el cine, por lo general, cargan en su mente un archivo intangible de imágenes sobre determinadas escenas, memorables para cada cual por diferentes razones: el bocadillo del personaje, el drama del momento, la carcajada que provoca, la música, el perfecto encuadre fotográfico, la fastuosa decoración, o bien aquel vestido que ceñía la cintura de la actriz y hacía suspirar tanto por su propia belleza, como por realzar la de quien lo portaba.

Y es que la dirección de arte y el diseño de vestuario en una producción cinematográfica son tareas que influyen, directamente, en el éxito final del filme. Éxito no solo comercial, sino también aquel que se traduce como la permanencia de la obra en las memorias individual y colectiva de los espectadores. Homenajear tales profesiones es el propósito de la exposición Señales de Diana y Derubín, que se inaugurará este viernes, a las 4:00 p.m., en el lobby del cine Chaplin.

Diana Fernández, licenciada en Teatrología por el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, ha diseñado para el cine el vestuario de numerosos largometrajes cubanos y extranjeros. Entre las obras nacionales destacan Cecilia (Humberto Solás, 1982), Se permuta (Juan Carlos Tabío, 1983), Una novia para David (Orlando Rojas, 1985), Capablanca (Manuel Herrera, 1986), La Bella del Alhambra (Enrique Pineda Barnet, 1989) y Mujer transparente “Laura” (Ana Rodríguez, 1991).

Por su parte, Derubín Jácome, pareja de la mencionada diseñadora, es también licenciado en Teatrología por el ISA. Jácome tiene como director de arte, escenógrafo y diseñador de vestuario para cine una amplia filmografía en su haber. El extraño caso de Rachel K (Oscar Valdés, 1973), Cecilia (Humberto Solás, 1982), Amada (Humberto Solás, 1983), Los pájaros tirándole a la escopeta (Rolando Díaz, 1984), Un hombre de éxito (Humberto Solás, 1986), Clandestinos (Fernando Pérez, 1987), La Bella del Alhambra (Enrique Pineda Barnet, 1989) y Juan de los Muertos (Alejandro Brugués, 2011) son algunos de los largometrajes de la lista.

“La idea de hacer esta exposición fue del director de la Cinemateca de Cuba, Luciano Castillo, quien quiere homenajear el trabajo de Diana y Derubín dentro del cine. Es imprescindible recordar el trabajo de la gente. De hecho, creo que esta muestra es homenaje, pero también una llamada de atención al público sobre la complejidad y valor de estas labores dentro de la producción cinematográfica”, declaró en entrevista a Cubacine la especialista de la Cinemateca y curadora de la exposición, Sara Vega.

La muestra incluye parte del vestuario de algunos de los filmes mencionados, mientras que las escenografías podrán apreciarse a través de imágenes de archivo en una presentación audiovisual. “No obstante, conseguimos algunas fotos impresas, deterioradas, pero valiosas al fin, y las exhibiremos junto a los carteles de los filmes y algunos bocetos con diseños de vestuario”, puntualizó Vega.

“Los diseños de escenografía y vestuario son más difíciles de lo que uno se imagina”, concluyó la especialista. “Llevan estudios, imaginación, creatividad… Se trata de lograr verosimilitud, de que el público crea que de verdad los actores viven en el siglo XIX, por ejemplo. En el caso de Cuba, la labor es más compleja todavía por las necesidades e inexistencias de recursos… De un boceto hay que concebir un universo. Hacer este trabajo me ha corroborado la magia del cine”.  

(7-13/ 07/ 2016)