Lesbianismo y monarquía

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En el oscuro y complejo siglo XVII europeo, la reina Cristina de Suecia se atrevió a romper más de un tabú; en la corte, microcosmos de las ideas retrógradas de la sociedad toda, ella, homosexual y de una insaciable avidez intelectual, hizo frente a los amores prohibidos, a la moral, las conspiraciones e intrigas, y la represión de la Iglesia luterana. En su década de gobierno, que comenzó a los 18, la reina acabó con la Guerra de los 30 años, que enfrentó a católicos y protestantes, y buscó el referente de sus ideas filosóficas en el adelantado Descartes.

Pionera del feminismo, la audaz mujer que se enfrentó a consejeros y pretendientes, pastores y curas, encontró todo tipo de trabas para cristalizar sus sentimientos por la dama de compañía, Ebba Sparre.

Ya el personaje y su entorno conocieron una versión en los años 30, dirigida por Rouben Mamoulian con Greta Garbo en el papel protagónico, que le venía como anillo al dedo considerando el estilo andrógino de la actriz y su ya conocida orientación erótica, pero el puritanismo de Hollywood en la época (¿solo entonces?) impidió que el aspecto íntimo de la historia se desarrollara, reducido al ambiguo margen de la alusión. También Liv Ullman se aproximó al caso en l974 en Abdicación (filme que, lamentablemente, no conozco).

Ahora lo hace Mika Kaurismaki, hermano del célebre Aki, quien estudió a fondo todo lo concerniente a la controvertida monarca, quien en su reinado abarcó el país natal del realizador, Finlandia. Con la habitual sabiduría fílmica de quien también ha realizado varios títulos estimables (Divorcio a la finlandesa, Los Reyes Magos…), La chica rey (2015) descuella por el extraordinario nivel interpretativo, ante todo de Malin Buska como la soberana; una perfecta dirección de arte, una fotografía que recrea tanto en interiores como en escenarios naturales la precisión del lente para diseñar atmósferas, y una música delicada, que contrasta con las turbulencias del relato.

Pero lo más importante es el modo en que defiende una plataforma idéica de vanguardia; en tiempos donde la homofobia dista mucho de ser una siniestra sombra del pasado, la brutal historia de la reina iconoclasta, que gobernara a contracorriente, sirve de ejemplo, y no solo desde el aspecto de la orientación sexual, sino por su admirable defensa de las artes y el libre pensamiento, algo que influyó seguramente en la decisión del Vaticano de enterrarla allí como murió: virgen, a los 63 años.

(11-17/ 08/ 2016)

Tomado de: Cartelera Cine y Video.