Sanguíneamente tuyo

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Una relación erótica entre dos muchachos centraliza Te prometo anarquía, quinto largometraje de Julio Hernández Cordón (Gasolina, Minotauro) que concursara en largos de ficción dentro de la pasada edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, para obtener en los Corales el de actuación masculina, compartido entre sus dos protagonistas: los amateurs Diego Calva Hernández y Eduardo Eliseo Martínez, quienes llegaron al plató siguiendo una convocatoria aparecida en Facebook y proceden en la vida real del sórdido mundo referenciado por el filme.

La cinta tiene como fondo una verdadera tragedia: la compra de sangre humana por parte de narcotraficantes, quienes se acercan a jóvenes irresponsables, deportistas, gente pobre y necesitada, y lo hacen justamente mediante los protagonistas.

La obra detenta un tono deliberadamente silvestre, desaliñado incluso, y más que sobre el hecho en sí, trata sobre la irresponsabilidad; las extracciones sociales diferentes de los protagonistas, que influyen directamente en la forma en que los padres tratan de salvarlos de la culpa una vez descubiertos y a la vez pone a prueba su amistad, emite una señal sobre los rostros diversos que asumen la marginalidad, y el delito, en una sociedad permeada por la corrupción a veces soterrada pero emergente.

Llama la atención el vínculo erótico de los dos personajes centrales, uno de ellos con una relación hetero paralela: es algo que al parecer viene del propio roce “profesional” dentro del sucio y peligroso negocio que ambos llevan a cabo; se trata de un nexo sólido, intenso pero sobre el cual no se reflexiona ni teoriza jamás, incluso es mantenido en secreto, “dentro del clóset”: simplemente se practica, como si la fuerza de esa misma sangre, que en otro plano constituye su modus vivendi, les atrajera y conectara.

Se trata de un filme aleccionador sin didactismos ni moralejas, en el que la energía y triste realidad de su discurso hace olvidar cualquier descuido formal, aun cuando resultan satisfactorias la fotografía, la música y el adecuado ritmo, que no se deja seducir por prisas que hubieran dado al traste con la pertinencia narrativa.

Justamente reconocidos en el encuentro habanero, Diego y Eduardo son dueños de sendas labores muy centradas en sus roles y, por tanto, absolutamente convincentes, así como las del resto del elenco.

(8-14/ 09/ 2016)

Tomado de: Cartelera Cine y Video.