Julio: el lobo estepario del cine cubano

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En la mañana de hoy 10 de diciembre, el Festival organizó un coloquio homenaje a la figura de Julio García Espinosa, junto a la presentación de la antología Vivir bajo la lluvia.

Reunidos en un panel moderado por Reynaldo González, e integrado por Victor Fowler, Grazziella Pogollotti, Manuel Herrera, Cristina Venegas, Ana López, Michael Chanan y Juan Antonio García Borrero, García Espinosa apareció como el ser humano que le permitió ser el intelectual que todos conocimos.

“Julio y yo compartíamos el gusto por esa música que se veía de arrabal, era de arrabal, porque era la cultura cubana, y nuestras películas cubanas eran muy acéticas, muy impresionistas, muy “istas”, pero no les gustaba la música cubana, no la sentían, al menos no como Julio y yo. Julio fue uno de mis cómplices en todo, la persona que me fue a hablar junto a Pastor Vega, para que dirigiera la Cinemateca de Cuba”, inició González, quien pidió a los panelistas que ante una mesa muy complicada fueran “breves y perfumados”.

Quien comenzó, Fowler, rememoró uno de los últimos encuentros con García Espinosa. “Fue en la UNEAC, le hacían un homenaje, todo el mundo empezó a aplaudir, y yo estaba sentado al lado de él, y no entendía nada, y me pregunta: por qué aplaude toda esa gente, y yo le digo chico te están aplaudiendo a ti, y me dice: y yo soy tan importante. Para mí fue un intelectual extraordinario, la representación extraordinaria, y voy a utilizar dos veces el mismo adjetivo, del intelectual que transita desde un estrato profundamente popular hasta convertirse en un revolucionario del arte, y un revolucionario de la vida y en la vida, y eso para mí fue admirable. Ese hombre que me empezaba a hablar de barrio Cayo Hueso, de la compañía teatral Renacer, de su descubrimiento de otro modo de hacer arte cuando estuvo en Europa, en especial cuando vio Gerard Philipe y conoció el trabajo del teatro de Brecht y luego como intentó transformar la cultura de su país”.

“Hay muchos Julios, el Julio del arte, el Julio de la vida. Creo que la única manera de intentar llenar el vacío que deja, es intentar hacer la mayor cantidad de cultura y transformar la vida, a quien todavía le sigo diciendo como a Lola, la jefa y el jefe”.

Por su parte, García Borero indicó que “en estos últimos tiempos he estado hablando mucho sobre todo porque me está obsesionando bastante la relación de la tecnología con la cultura audiovisual y siente que Julio fue uno de los grandes pensadores de este asunto.

“En Julio estamos en presencia de alguien que miraba bajo la sospecha, cualquier idea relacionada al cine de ahí su teoría del cine imperfecto.

“Julio fue como una suerte de lobo estepario del cine cubano, alguien que estaba solo lo que llevaba a veces no ser entendido. Creo que mi blog le debe mucho a Julio, que jamás le temió a la soledad y eso él me lo enseñó.

“Cuando preparábamos el libro Las estrategias de un provocador, quise dejar al lado todas nuestras disquisiciones intelectuales, metafísicas para preguntarle por esta parte más íntima de la vida que también define el sentido intelectual, es que pude entender mucho mejor cómo iba su teoría del cine imperfecto, una vez que hablaba desde la vida misma.

“A mí me llamaba la atención la vitalidad de un hombre que había recibido las incomprensiones, las lecturas fallidas de sus obras, tenía un optimismo que a veces no entendía, hasta que reparé en Lola Calviño todo el tiempo a su costado aun cuando no la viese y no pude dejar de preguntar y entonces fue cuando me respondió aquello que todavía me permite entender que la soledad intelectual solo es llevadera cuando disfrutamos de la complicidad de una sola persona que le permita pensar en el mundo como algo hecho, sino como un camino del cual solo seremos parte siempre que estemos vivos, aquella respuesta todavía me estremece, ‘me emociona lo que dices porque es señal de que nuestros nombres no se conciben separados. Es decir que hemos logrado instituir una pareja como todo lo que se forma representa el más grande desafío en nuestras vidas, no hay triunfo de la pareja sino no hay triunfo individual de cada uno. Son muchos años de pequeñas y grandes turbulencias, son muchos años de concesiones, de pasiones, de ternura, solo en el amor, unas veces sin riendas, pero siempre latentes. Los dos hemos sido protagónicos desde el empeño, pero Lola ha marcado los hitos, como en aquel momento que después de tantos años tuve que abandonar el ICAIC no me dijo nada, solo me regaló una pareja de periquitos, gesto que me hizo volver a un aspecto de mi vida por mí olvidados, la familia, los amigos, la naturaleza. Los periquitos se llamaban Adán y Eva’. Gracias Lola.”

“Él me enseñó cómo entender la Revolución cubana, no solamente en términos políticos y económicos, sino en términos culturales. Una vez conversé con él para un libro cuáles eran las películas cubanas que eran parte del cine imperfecto y cuáles no. Pero esto fue para mí una conversación importantísima”, indicó el investigador y documentalista, Michel Chanan.

Manuel Herrera, cineasta y quien actualmente realiza un documental del Julio, recordó: “Cuando fuimos a Italia en el año 1982 es cuando realmente lo descubro, él había sido negrito del teatro bufo, como mi papá. Con Julio nunca la sangre llegaba al río, pues siempre el humor estaba presente, tanto que una vez en una discusión acalorada con Juan Oriol, este le dice no me discutas más yo soy el que más película ha hecho en México, y Julio le contestó: y a usted no le da vergüenza”.

La investigadora Ana López describió a Julio el amigo, “el de la pasión por lo sombreros de panamá y las gorras, haciéndome cuentos de lo que fue la Italia que él conoció con Titón. Largas conversaciones sobre la vida popular, sobre su vida”.

Cristina Venegas se refirió a las imperfecciones de los medios, de la cultura.” Como han dicho es una persona que uno conoció de muchas formas”.

El panel concluyó con la presentación del escritor Francisco López Sacha del libro Vivir bajo la lluvia, donde reafirmó que Julio no está más vivo que nunca.

Tomado de: www.habanafilmfestival.com