Stone, Snowden y el cine como arma

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Después de que el consagrado director Oliver Stone presentara su película Snowden en el cine Yara, periodistas y públicos se acercaron a un encuentro con el realizador en el Hotel Nacional donde la política y el cine tomaron los caminos entrecruzados que en ocasiones los complementan.

Sobre el proceso de producción del filme Snowden comentó que fueron a Alemania a terminar la producción pues cada estudio norteamericano rechazó el proyecto. “Fuimos muy cuidadosos con el guion, lo resguardamos con cautela por miedo a que fuera hackeado por la NSA y que se le hiciera daño, pues hubiera sido una gloria hackear el guion de la película sobre el hacker mayor. Lo mismo ocurrió con la película, una vez hecha también la tuvimos que proteger para que nadie pudiera llegar a ella, tanto que se usaba encriptación y se usó mucho el papel, para no caer dentro del sistema”.

Ante el documental precedente sobre Snowden, Citezenfour y su relación con el largo de ficción de Stone, este respondió que su base estaba en un libro publicado por The Guardian, pero “en realidad el sustento fundamental del filme se basa en nueve viajes que hice a Rusia, a entrevistarme con Snowden, quien no había dado nunca entrevistas a ese nivel de intensidad y básicamente es el recuento de su historia.

“Edward Snowden vio el guion en sus inicios y la leyó en la medida que fue avanzando, hizo cambios, arreglos, dio aclaraciones técnicas en varios momentos. También cuando la película ya estaba terminada él la vio.

“Tratamos de ajustarnos a la realidad lo más posible, pero también hay personas con matices más cinematográficos.

“Para aquellos que conocen mis anteriores trabajos, más de veinte, todos tienen un común denominador que se sustenta acerca de un punto subjetivo, que puede ser el mío, o el de los personajes creados por mí. Pero lo que sí es muy importante, por lo que muchas veces me critican o consideran que me repito, y no es así, es que simplemente es lo que estoy viviendo o sintiendo en un momento determinado.

“Así puedo decir que tengo un filme sobre la vida de Nixon y otro sobre la vida de Jim Morrison y no existen dos personajes más diametralmente opuestos que esos dos en la historia de la humanidad y sin embargo cada uno está desde mi perspectiva. En el caso de Snowden ocurre lo mismo, yo tenía que hacer la película sobre la base de quién es él y por tanto me tengo que adaptar al personaje. Él es un hombre muy ensimismado, muy poco emotivo en sus expresiones y una cosa que sí quiero puntualizar es el personaje de Lindsey (Sherlyn Woodley), su novia. Me centré mucho en ella porque es quien lo humaniza, la que lo lleva al nivel más humano en las relaciones interpersonales y se ha tratado poco en las entrevistas, lo que considero un error”.