Bitácora para navegar por el cine cubano

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Los tres primeros tomos de la obra Bitácora de cine cubano ya se encuentran concluidos. Publicados por la editorial española La Palma, los libros reúnen como ningún otro detallada información sobre el séptimo arte nacional. Sobre ellos conversó con nuestro sitio el director de la Cinemateca de Cuba, Luciano Castillo.

Bitácora de cine cubano es el título definitivo de un proyecto emprendido por la Cinemateca desde hace muchos años, liderado por la sección de cine cubano, cuya especialista principal era María Eulalia Douglas. Más adelante se unieron otros especialistas, así que prácticamente de un modo u otro colaboraron casi todos los integrantes de la institución”, comentó Castillo. “Me correspondió cuando entré hace cinco años dar el impulso final para la revisión completa de las fichas técnicas y al mismo tiempo completar datos que faltaban, lograr que fuera lo más fidedigno posible a la realidad”, agregó.

“La bitácora está inicalmente conformada por cuatro tomos. El primero abarca la producción de la República, desde 1897 hasta 1960, tanto ficción como documental. El segundo está integrado por la producción de ficción y de animación del ICAIC desde 1960 hasta 2017. El tercero abarca las 1490 ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano, las revistas cinematográficas que hicieron posteriormente al noticiero para intentar reanimarlo, la producción del Departamento de Documentales Científico-Populares que exisitió en los años sesenta en el ICAIC y también de la Enciclopedia Popular, serie didáctica bajo la dirección de Octavio Cortázar que se realizó durante la campaña de alfabetización. También incluye fichas biográficas de los premios nacionales de cine y otras figuras destacadas. Estamos trabajando en la revisión del cuarto tomo, que recoge el cine documental del ICAIC hasta el 2017”, explicó.

Según el director de la Cinemateca, dos de sus mayores satisfacciones con los tres primeros tomos se deben a la edición de Gilberto Padilla y la labor de diseño a cargo de Michelle Millares (Hollands), que concibió los libros con un estilo visual moderno y atractivo.

“A partir de ahora no se podrá hablar de cine cubano sin tomar como punto de partida este libro de referencias”, señaló Castillo. “Me anticipo a señalar que la bitácora refleja una falencia que siempre señalo a la Cinemateca: esta se creó en 1960 con el principio fundacional de abarcar todo el patrimonio fílmico nacional, pero con el tiempo devino cinemateca del ICAIC, y el departamento de cine cubano se dedicó fundamentalmente a copiar toda la información sobre la producción del instituto y no sobre las productoras que surgieron paulatinamente paralelas al ICAIC, como los Estudios Cinematográficos de la Televisión Cubana, los Estudios Fílmicos de las FAR, el taller de la AHS y más recientemente las productoras no estatales. Pienso que en un futuro no muy lejano esa información pudiera reunirse y constituir el quinto tomo de la Bitácora”.