La metáfora del lobo
La Boca Erótika en Cienfuegos
Rubén Padrón Astorga
La Boca del Lobo viajó con nosotros a Gibara con una selección de cortometrajes que iluminaron el Festival de la Villa Blanca, y tres meses después nos sigue a Cienfuegos con un repertorio nuevo de historias enlazadas por el tema de la sexualidad, y elegidas por su calidad, audacia e irreverencia. Asistir a sus sesiones de exhibición es siempre una ocasión para conocer historias inspiradas en el cuestionamiento de realidades corrompidas, o en la crítica de gestos sociales sin gracia o falsificados la formalidad. Provocativa y desconcertante, La Boca del Lobo logra casi siempre con sus objeciones dejar mal parada a la cotidianidad.
No fija sus límites geográficos el Festival Internacional de Cortometrajes La Boca del Lobo, que incluye en sus programas películas de todas las nacionalidades. Esta vez vinieron a Cienfuegos cortometrajes de España, Bélgica, Brasil, Israel, Finlandia, Cuba y Suiza, una cantidad grande si se tienen en cuenta las dimensiones pequeñas de este evento sin grandes recursos, que se hace sobre todo gracias a la obstinación de sus organizadores.
Un niño de 12 que descubre el sexo en una revista erótica, una singular noche de borrachera, el cambio de identidad sexual de una pareja, el abuso de confianza dentro de una relación amorosa, las fantasías de un lector dibujadas en un periódico, las angustias de una anciana virgen, un atraco y un héroe en piyama son algunas de las historias de la muestra La Boca Erótika, que presentó ayer su primera tanda, y que volverá hoy a la sala de cine de la UNEAC a completar su programación. |