Con espejuelos de críticos
Entre el lenguaje fílmico y las ciencias sociales
Mayle González Mirabal
Cuando se habla de conocimientos científicos, estos tienden a representarse como aislados y cerrados dentro de sí mismos. Pero esta es una abstracción que deja fuera lo mejor de su realidad. Los aportes que los especialistas e investigadores pueden dar al mundo de la creación artística son mucho más intensos de lo que a veces se imagina.
Para los especialistas, compartir con cineastas en las mesas de discusión significa analizar problemáticas a través del ojo menos comprometido y hasta ingenuo, si se prefiere, del artista, que busca en las personas la posibilidad de realizar una obra con valores estéticos, pero que a veces esa misma mirada descubre —al azar o no— el sentir de los seres humanos. Para los creadores, significa acercar suposiciones a conceptos que muchas veces sus dinámicas de trabajo les impiden explicarse y explicar.
Es por eso que la Muestra Temática facilita y estimula el ejercicio de la crítica. Esta vez, elige población como motivo para el encuentro. Durante varios días las mesas de discusión pretenden analizar materiales que han concursado en los festivales del Cine Pobre en Gibara y que se acercan por diferentes caminos a los temas de población y sincretismo, hijos e hijas y migración.
Pero la creación audiovisual es quizás una de las artes que con más constancia se preocupa y entromete en la vida cotidiana de las personas.
Seleccionar las obras que trataron estos temas fue, probablemente, arriesgarse a dejar fuera otras que se aventuraron a lo mismo. De cualquier forma, vale la pena el riesgo si se logra un debate serio, atrevido y consiente.
En esta suerte de selección de temas y obras participaron, además de los organizadores de la Muestra, expertos en los estudios de población, quienes a su vez serán los moderadores de las mesas de debate. Sirvieron así los criterios de Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana (CEDEM), Marisol de Armas y Norma Montes, ambas profesoras e investigadoras de esa institución, para reunir las películas que, después de proyectadas, podrán analizarse desde el punto de vista temático.
Para Aja, «cuando estamos frente a una obra artística no podemos pensar solamente como investigadores. Nosotros preferimos adecuarnos a los resultados como creación y no como documento científico de peso. Tenemos que estar claros de hasta dónde puede y le interesa llegar a la ficción».
«Lo más importante —aclaró— es estar conscientes de que muchas de estas obras parten de realidades, pero que son realidades recreadas El hecho de que se sirvan de las historias de vida hace que tengan un trasfondo de veracidad. Como espectador y no como científico, porque como eso no le pido a la obra mucho más de lo que esta puede decir sobre la existencia de un fenómeno, no encontré que el tratamiento de los temas se alejara de lo que realmente sucede».
Por su parte, Marisol de Armas explica que «en el caso de población no basta con investigarla, es importante también cómo se incide positivamente y cómo los resultados pueden trasladarse a la gente de diferentes maneras. Por tanto, el vínculo con los que van a asistir a los debates es también muy provechoso».
Con la Muestra Temática se abre un breve pero necesario paréntesis. Su segundo año es solo una señal de inicio para acercarnos por diferentes caminos a la creación audiovisual y demuestra que existen acotaciones imprescindibles que se le deben hacer a un cine, que aunque cuestionable en muchos sentidos, está diciendo cosas que merecen ser escuchadas. |