Laboratorio del futuro
Archivo y patrimonio
José Luis Estrada Betancourt
En país sin imágenes, no existe, aseguró el cineasta Manuel Herrera, refiriéndose a la importancia que tiene para la humanidad preservarlas, restaurarlas y salvaguardarlas, independientemente del tipo de soporte en que se encuentren, más allá, incluso, de su valor como obra de arte, consciente de que estas constituyen uno de sus más preciados patrimonios.
Total coincidencia halló quien también conduce los pasos de la Cinemateca de Cuba con los integrantes del panel Archivo y Patrimonio, que tuvo lugar en la tarde de este viernes en la sala de conferencias del hotel Jagua, y donde Herrera fungió como moderador: Ana Vinuela, directora de estudios de la Escuela Superior del Instituto Nacional del Audiovisual (INA) de Francia; Iván Trujillo, Consejero Cultural de la Embajada de México en Cuba; Luis A. González Nieto, vicepresidente del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC); y Francisco Cordero, quien está al frente de la Dirección Técnica de dicha institución.
Alrededor de dos puntos principales giraron las intervenciones: restauración y conservación, temas que, a decir de Ana Vinuela, constituyen el eje del INA, que hoy puede mostrar 3.5 millones de horas de imágenes y sonidos —entre ellas no pocas vinculadas con la Isla—.
Es decir, un notable archivo audiovisual, que se ha materializado «gracias a que existe voluntad política».
Tras aplaudir el hecho de que al igual que la INA la Muestra Temática del Cine Pobre de Humberto Solás propicia el encuentro del audiovisual con las ciencias sociales, la especialista explicó que la institución que representa lanzó el Llamado de París, el cual estipula el derecho de cada país a utilizar sus propias representaciones, y a responsabilizarse con conservar esa memoria y, al mismo tiempo, posibilitar el pleno acceso a ella. De ahí que la principal misión siempre será preservar, promover y transmitir.
Y es que, afirmó, «el archivo audiovisual, el mejor laboratorio del futuro, es una herramienta privilegiada para que forme parte de nuestra educación, del conocimiento de la historia, de la sociedad, su cultura y de la gente en general. Por ello el INA se ocupa en preparar los gestores de estas colecciones, por medio de un amplio programa de estudios».
Como la Vinuela, Iván Trujillo, único latinoamericano que ha sido presidente de la FIAF, considera que toda la información contenida en las imágenes, es patrimonio de la humanidad, lo cual obliga a protegerlo con esmero. Enfatizó lo esencial de amparar las imágenes en movimiento, algunas de las cuales ya empiezan a clasificar entre los materiales que la UNESCO ha declarado como Memoria del Mundo (a partir de la inclusión dentro de esa categoría de la película alemana Metrópolis), grupo donde se hallan los archivos de los hermanos Lumière y el Noticiero ICAIC Latinoamericano, por solo citar algunos ejemplos.
«Todas las imágenes son fuentes de información, recalcó, pero lo más importante es que la gente pueda consultarlas. No es suficiente hablar de preservación porque las tengamos guardadas y conservadas, sino que también hay que documentarlas y ponerlas a disposición del público, porque de lo contrario no estamos haciendo nada».
En cuanto al patrimonio cinematográfico cubano, según Francisco Cordero, este se halla en estado de emergencia, como consecuencia de la crisis económica que enfrentó la Isla en la década de los 90 del pasado siglo. Hasta el período especial se hacían copias de protección, explicó, que se guardaban en el archivo, pero después solo se pudo comprar el material imprescindible para la producción, mientras se explotaron al máximo los negativos originales y sin la debida protección. Hoy el ICAIC, con 50 años de existencia, posee 5 490 títulos, además de miles de fichas técnicas, carteles, fotografías, recortes de prensa...
A pesar de que siempre ha existido una conciencia de lo vital de salvar todos esos materiales, ahora es que nuevamente el ICAIC ha retomado una política bien definida de recuperación, aunque queda mucho por revisar, salvar y resguardar.
Lo anterior fue reafirmado por González Nieto, quien se refirió a las actuales estrategias de dicha institución y a las inversiones que se realizan para lograr esos (recuperación y digitalización del patrimonio) y otros fines (estudios de sonido, de edición; compra de cámaras digitales...).
Asimismo, hizo referencia a proyectos que en estos momentos se enfrentan: la rehabilitación, equipamiento y acondicionamiento climatológico de las bóvedas, así como la introducción de la digitalización en el proceso de conservación. |