Esa pareja feliz

¡Bienvenido, don Berlanga!

Mar, 11/16/2021

La Cinemateca de Cuba dedicó recientemente un breve ciclo a recordar a uno de los grandes realizadores españoles a propósito de su centenario: Luis García Berlanga (1921-2010).

Quien comenzara en Esa pareja feliz (1951) asociado con otro colega también imprescindible de esa cinematografía tan cercana, Antonio Bardem ―guionista de su más famoso título, Bienvenido, Mister Marshall (1953)― realizó un cine tragicómico, de impronta farsesca y de un costumbrismo que a su vez trascendía a cotas universales, en el que latía la España profunda, esa que no ahogaba en esencia la bota franquista, y que emergía aun tras las inmisericordes tijeras de la censura. 

“Mal español” lo llamó el dictador, a quien apodaban secretamente como otro de los títulos emblemáticos del incómodo guionista y director, El verdugo (1963), y que para muchos era una clara alusión al Caudillo. Pero, todo lo contrario, era un español auténtico y “rellollo”, quien supo dotar a su cine de las claves para entender esa idiosincrasia.

Además de otros filmes que lo definen (La escopeta nacional, Plácido ―ese que, según su colega Alex de la Iglesia, “le cambió la vida”―, La vaquilla…), la muestra exhibida hace poco en el cine 23 y 12 programó un “combo” en el que el valenciano aparece dirigiendo uno de entre varios relatos que firman ilustres colegas de Francia e Italia, la coproducción con España Las cuatro verdades (Le quattro verità, 1962), aquí doblada totalmente al español, para disgusto de quienes preferimos las versiones originales subtituladas.

La cámara se acercó a cuatro cuentos del escritor francés del siglo xvii Jean de La Fontaine, casi todos de sutil contenido erótico: una mujer que intenta recuperar a su marido y para ello finge amistad con la amante de este; un hombre celoso que llega a pactar con su lisonjero rival sin darse cuenta de que este persigue llegar por todos los medios a su vigilada esposa; una pareja de desconocidos que se queda encerrada en un apartamento, víspera de emprender los habituales viajes de verano...

El que dirigió el español, sin embargo, se aparta de ese contenido lúdico, irónico y erótico para revestir una connotación de crítica social muy seria, al seguir a un humilde campesino que intenta suicidarse cuando pierde la manivela de un carrito con el que se busca la vida en las calles.

Ya esa fábula había inspirado un cuadro famoso (1859), homónimo de aquella, La muerte y el leñador, de Jean-François Millet, mas, siendo totalmente honestos, es el menos feliz dentro del conjunto de episodios, quizá porque como decía, el tono choca frontalmente con el que define el resto.

Al italiano Alessandro Blasetti, los franceses Jean Renoir (nada menos) y Hervé Bromberger correspondieron los otros tres cuentos, que descuellan por su ligereza, sentido del ritmo y delicioso humor, además de ensayar narrativas un tanto más audaces y ofrecernos el deleite de enfrentarnos con notables actores de sus respectivos países: Charles Aznavour, el propio Alessandro Blasetti, Leslie Caron, Anna Karina, Sylva Koscina, Hardy Krüger, Jean Poiret, Michel Serrault, Gianrico Tedeschi y la siempre sensual y grácil Monica Vitti, quien a propósito, recibió un David de Donatello, el Plato Dorado, por su labor aquí.

El estilo de dirección de Berlanga se aleja incluso de su aura irreverente e iconoclasta y revela un acento casi trágico, que se aleja diametralmente del resto de los cuentos, pese a que la cadena de causalidades lo ubica en la poética del autor literario.

Eso sí, la dirección de arte, la fotografía en blanco y negro de fuerte aire naturalista y la recia mano para dirigir a sus actores sí permanecen como una reconocible marca de calidad.

El verbo “berlanguear” fue aceptado por la RAE en honor a quien insertó tal ilustre apellido en el madrileño Paseo de la Fama, fuera premio Nacional de Cinematografía en 1980 y recibiera otros tantos de los más prestigiosos en festivales internacionales.

En días pasados, el inolvidable cineasta, que cumpliría 100 años en el corriente 2021, nos visitó con algunas de sus obras más significativas en nuestra Cinemateca.