La bella y la bestia

Disney doblado al español

Mar, 11/23/2021

La Cinemateca de Cuba ha programado este mes de noviembre, todos los sábados y domingos en su espacio infanto-juvenil, ocho largometrajes de animación de la factoría Disney, bajo el rótulo “Clásicos de Walt Disney en alta definición y en español (II)”.

La muestra incluye Blancanieves y los siete enanitos (1937), primer largometraje realizado por esta productora y uno de los iniciales en la historia de la animación del cine universal; Pinocho (1940), el segundo en este formato de duración, sin dudas la versión más popularizada del libroLas aventuras de Pinocho, escritas por Carlo Collodi entre 1882- 83. Dicha película obtuvo dos premios Óscar: mejor música original y mejor canción (When You Wish Upon a Star, cantada por Cliff Edwards).

Les sigue Bambi (1942), también basado en el cuento Bambi, una vida en el bosque (1923), del austriaco Felix Salten. Una de las obras cinematográficas más tiernas entre los clásicos Disney, que no fue un éxito de taquilla en su momento, pero ha quedado en la iconografía occidental por la imagen del cervatillo protagonista y sus avatares en el bosque hasta su adultez.

Otras cintas incluidas son Alicia en el país de las maravillas (1951), versión del famoso libro homónimo de Lewis Carroll y su segunda parte, Alicia a través de los espejos; Peter Pan (1953), nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes 1953, con un guion elaborado sobre una obra literaria concebida primero para teatro por el escritor escocés James Matthew Barrie, titulada Peter Pan, o el niño que no quería crecer, devenida posteriormente novela; y Los aristogatos (1970), considerada por varios autores como el último clásico de la productora y el postreroproyecto concebido y aprobado por el propio Walt Disney.

La programación cierra con la versión animada de una de las historias de hadas europeas más versionadas tanto en literatura como en cine: La bella y la bestia (1991), ganadora ―al igual que Pinocho― de los Óscar por mejor banda sonora y mejor canción. Fue la primera en conseguir una nominación en la categoría de mejor película, estatuilla alcanzada por Buscando a Nemo, filme que cierra el ciclo.

Después de este preámbulo promocional, quiero llamar la atención sobre un error común cuando se presentan estas películas, pues lo que nuestros infantes y sus familiares van a ver son las versiones dobladas, detrás de las cuales quedan silenciadosmuchos actores y todo un personal artístico-técnico latinoamericano que laboró para darle vida y voz en español a cada uno de los caracteres, muchos de ellos con peculiaridades diferentes de sus congéneres anglosajones.

El doblaje a otro idioma es un terreno apenas estudiado en Cuba, pues no solo contempla los requisitos técnicos que conlleva la sustitución de voces sin perder el sentido dramático de la actuación, sino que incluye una especialidad dentro de la traducción con la aparición de la figura del traductor audiovisual, quien ―al enfrentar su trabajo condicionado por los dos canales: el auditivo y el visual― tiene que “… adoptar ciertas estrategias y técnicas de traducción para respetar las restricciones de tipo fonético, cinésico e isocrónico de este tipo de texto”1, además de tener en cuenta los referentes culturales e intertextuales.

Dentro de esta especialización incorporada al cine a partir de la aparición de los diálogos en las películas, los dibujos animados han sido los que mejor suerte han corrido.

Disney fue uno de los promotores de esta forma de comunicación, entre otras razones, por las características del público al que está dirigidos sus productos: la infancia, menos preparada para leer en la edad temprana.

Precisamente, el filme que abrió el ciclo de la Cinemateca en este noviembre: Blancanieves y los siete enanitos, es uno de los mejores y más estudiados ejemplos de la importancia cultural de las versiones cinematográficas en español, pues fue la primera en exhibirse en Latinoamérica con sus personajes hablando nuestro idioma2.

Dicha versión había sido producida en los Estudios Disney de Los Ángeles, California, en la cual participaron actores de diferentes nacionalidades, lo cual provocó la primera alerta en el empeño de conquistar al público hispanoparlante: no todos los “españoles” hablados en el continente eran iguales, por lo cual aquella primera entrega de Blancanieves… quedó como doblada al “angelino”, por la diversidad de acentos aportados por los actores participantes.

Esa primera banda sonora no es la que posee actualmente la copia que se exhibe, pues ha sido sometida a varios redoblajes, otra variante frecuente en este campo productivo.

Después de la experiencia californiana, Disney buscó en el subcontinente americano un espacio para continuar haciendo sus productos en español. Su próxima parada fue en Argentina, específicamente en los Estudios Argentina Sono Films y la labor recayó en uno de los directores más conocidos de aquella cinematografía, Luis César Amadori.

El primer animado doblado allí fue Pinocho, el cual, además, es el único que conserva la banda sonora original creada por el equipo de Amadori.

En este punto de la historia de los animados en español entra otra figura importante en las versiones al español de Disney: el mexicano Edmundo Santos, quien reescribió la letra de la canción ganadora del Óscar: When You Wish Upon a Star y le dio otro título: La estrella azul, interpretada por Pablo Palos.

Bambi también pertenece a la producción doblada en el país sudamericano y fue el último largometraje Disney al que se le puso allívoces en español. Entre las actrices que colaboraron estuvo Nini Marshall, una de las grandes estrellas del cine rioplatense, que hizo la voz del cervatillo protagonista en su primera infancia.

Bambi tuvo un redoblaje en 1969, pues hasta ese momento conservaba todas sus canciones en inglés.

En 1949, después de una breve estancia en los estudios californianos de Burbanks, Disney establece su campamento en los relucientes estudios Churubusco de México, recién inaugurados. Su director de doblaje era Edmundo Santos, el mismo letrista de Pinocho. Allí se realizaron las versiones de Alicia en el país de las maravillas y Peter Pan.

En 1962, Edmundo Santos crea su propio estudio nombrado Grabaciones y Doblajes, S.A., sobrenombrado “Estrellita” en homenaje a la actriz y soprano cubana Estrella Díaz, fallecida en 1959, quien había participado en varios animados como La dama y el vagabundo (1955) y La bella durmiente (1959), así como otros filmes norteamericanos.

En los estudios “Estrellita” se versiona Los aristogatos. Su personaje principal, el gato Tomas O'Malley, es interpretado por Germán Valdés (Tin Tan), quien también cantará el tema musical del personaje e intervendrá en la versión de Todos quieren ser ya gatos Jjazz. No fue la primera intervención del cómico mexicano en los dibujos animados de Disney, pues ya había regalado su voz y talento al personaje del oso Baloo en El libro de la selva (1967).

La bella y la bestia se dobló en estos mismos estudios e inauguró una nueva etapa en la especialidad, ya que fue la primera estrenada con dos doblajes diferentes: uno para su exhibición en Latinoamérica y otro para España, lo cual significó el final del monopolio del “español neutro” como modalidad lingüística para las versiones foráneas, otro conflicto mantenido hasta este momento, pues España ―posiblemente el país que más cintas dobladas exhibe―nunca aceptó esa variante idiomática conseguida por los estudios mexicanos.

 

Al contrario de sus homólogos norteamericanos, en la versión hecha en México hubo un actor para las voces de los personajes y otro para las canciones, adaptadas y dirigidas musicalmente por el compositor Walterio Pesqueira.

El doblaje de Buscando a Nemo se produjo en DAT-Doblaje Audio Traducción S.A., compañía sustituta para el trabajo de traducción audiovisual de Disney en Hispanoamérica. Con …Nemo comenzó una mayor especialización en las propuestas idiomáticas, pues cuenta con una banda sonora dirigida solamente al mercado mexicano y otra en “español neutro”, ambas realizadas por el mismo elenco. La diferencia entre una y otra se basa en la introducción de modismos que diferencian los guiones y, por supuesto, su puesta en pantalla.

 

Un ejemplo ilustrativo puede encontrarse en las variaciones de los parlamentos de Dory, quien por sus problemas de memoria le dice diferentes apodos a Nemo, en lugar de decir su nombre. En la versión norteamericana, los sobrenombres son Chico, Fabio, Bingo, Harpo y Elmo, mientras en español, lo llama Chencho, Pancho, Toribio y Timón.

Estos cambios culturales son otro campo muy interesante en los estudios sobre el doblaje y la traducción audiovisual, iniciados desde la misma Blancanieves y los siete enanitos, para los cuales no tengo espacio en este comentario.

Finalmente, espero que mucho público esté disfrutando de las entregas incluidas en este ciclo de la Cinemateca para noviembre y que, para la próxima, se le den créditos a los verdaderos artífices de esos personajes que han desfilado por la pantalla del cine 23 y 12 en alta definición.

Notas y referencias bibliográficas:

1 Ariza, M. (2013). Consideraciones acerca de la traducción de los elementos culturales en el doblaje de los dibujos animados. Actualizaciones en Comunicación Social. Centro de Lingüística Aplicada, Santiago de Cuba. p. 240.

2 Blanca Nieves y los siete enanitos se estrenó en el Cine Ideal de Buenos Aires el 23 de mayo de 1938. Era la versión en español del primer largometraje de dibujos animados de la historia.

(Foto: tomada de Filmaffinity)