Daniel Céspedes
COLUMNA
Daniel Céspedes
Juan Antonio García Borrero

“El crítico también es una sucesión impredecible de muchos Yo” (parte III y final)

Mié, 12/04/2019

¿Quiénes fueron tus influencias para escribir sobre cine?

Varias veces he mencionado los nombres de las personas que más me han marcado en diversas etapas de mi vida. El primero fue Luciano Castillo. Cuando estudiaba en la vocacional Máximo Gómez Báez comencé a recortar todo lo que él publicaba en el periódico Adelante, y gracias a esos escritos descubrí lo que era una Cinemateca y en sentido general el cine como arte.

Luego llegaría Julio García-Espinosa, que me contagió con el virus de lo ensayístico (no en balde mi primer ensayo se tituló Por una crítica imperfecta). Con Ana López viví un auténtico punto de giro en mis maneras de pensar el cine cubano, en tanto descubrí esa Cuba mayor que ella describe, y me puso al tanto del cine realizado por compatriotas más allá de la isla.

Y en esta evocación de mis maestros no podría faltar Desiderio Navarro, la persona que no solo puso en manos de tantos, de modo desinteresado, libros y textos a los que difícilmente se podría haber accedido de un modo natural, sino que, al menos a mí, me enseñó a pensar el uso de lo digital en función de la gestión cultural.

Obviamente, uno menciona ciertos nombres, pero las influencias muchas veces están allí, enmascaradas. Todavía recuerdo con gran impacto mi descubrimiento de Bazin, y sobre todo aquella crónica que escribió a propósito de la muerte de Bogart. Fue como una iluminación. Ahora ando ensimismado con lo textos de Lev Manovich, y los representantes de la Nueva Historia del Cine (Philippe Meers, por ejemplo). 

¿Lo mejor y lo prescindible de las críticas de Guillermo Cabrera Infante?

Lo mejor, su estilo literario. Único. Irrepetible. Esa habilidad para el juego de palabras es sencillamente excepcional. Como escritor que escribe sobre cine (eso es una definición suya) es casi insuperable. Solo que la crítica de cine tiene que aspirar a salirse de lo literario para convertirse en crítica que se conciba desde lo audiovisual.

Y de Mario Rodríguez Alemán, ¿qué me dices?

Me hubiese gustado conocerlo en persona. Sus libros lo muestran como un hombre de gran cultura. Aunque tengo la impresión de que hubiéramos polemizado bastante. Al menos su aproximación a la Cecilia de Humberto Solás todavía genera en mí bastante inconformidad. Así como el hecho de que prácticamente absolutizara la lectura ideológica del hecho cinematográfico. No es que me parezca menos importante, porque el Hollywood más entretenido está atravesado todo el tiempo por la ideología, pero cuando uno ve una película asume varios roles, y es fatal tratar de establecerles perímetros al deseo, a las fantasías de los seres humanos. 

Voy para las preguntas aparentemente menores o lights. ¿Qué película refleja mejor el cine dentro del cine?

Cada vez me cuesta más trabajo responder ese tipo de pregunta. Ya no me motivan las encuestas para seleccionar “Las mejores películas de…”. Así que lo que te responda será muy light. O sea, el que te responderá ahora probablemente no recuerde lo que dijo dentro de tres semanas. Responderé según llegue a mi mente la primera idea, sabrá Dios por qué misteriosa razón. Y a veces no responderé. ¿Cine dentro del cine?: La noche americana, de Truffaut.

Tu película cubana y director(a)

Memorias del subdesarrollo y Tomás Gutiérrez Alea.

Documental cubano y extranjero

Ociel del Toa, de Guillén Landrián, y Las Hurdes, de Buñuel.

Una serie que ves por estos días. Algunas que recomiendas

No soy de ver muchas series. He visto las cinco temporadas de The Wire dos veces. No creo que pueda lograr eso con otra. Ni siquiera con Chernobyl, que me impresionó mucho.

¿Quién es tu director preferido del cine clásico estadounidense?

Tengo varios, pero allí va un imprescindible para mí: Billy Wilder.

¿Directores de cine sobrevalorados?

Paso con esta pregunta.

Tu cómico y tu comedia

Comedia: Sucedió una noche, de Frank Capra. Con los cómicos, paso.

Tres directoras de cine fuera de liga

En Cuba, Sara Gómez. Paso con las extranjeras.

Tu western

A la hora señalada, con Gary Cooper.

Tu película o cortometraje de animación

Tengo varios, y no me decido por ninguno, así que paso.

Tu película de cine negro

Sed de mal, de Orson Welles.

¿Y la de gángsters?

El Padrino.

En cuanto al cine bélico…

Más bien antibélico: Sin novedad en el frente (1930), de Lewis Milestone.

¿James Bond o Indiana Jones?

Indiana Jones

¿Star Wars o Alien?

Alien

¿Lo que el viento se llevó o Casablanca?

Casablanca

Tu musical

Paso…

Si hablamos de actrices y actores…

Paso, paso, paso…

En pocas palabras, ¿cuál es la mayor ventaja y lo peor de El paquete?

Lo peor que tiene es la dispersión. Se pierde mucho tiempo buscando aquello que nos pueda reportar placer. Y precisamente por eso, muchas veces no logras conectarte con cosas que podrían ser de nuestro interés. Pero que, piratería a un lado, tengamos a la mano todos esos contenidos, me parece una maravilla.

¿Algún libro en camino, de qué va?

Ahora mismo estoy enredado con un ensayo cuyo título es Los nuevos mapas del cine cubano. Escribí una primera versión, pero todavía no me deja satisfecho. Es que la tesis es bastante compleja. Allí estoy defendiendo la idea de aproximarnos al cine cubano con un enfoque transnacional, porque estamos hablando de la historia de algo que desde el principio ha dependido de tecnologías que llegan de otras partes, traídas por personas que vienen de otros continentes (el caso del francés Veyre, que llega desde México, y rueda algo para mostrárselo a la española María Tobau). Y están en un inicio los cortos filmados por Edison con el fin de legitimar la intervención de los Estados Unidos en la guerra independentista de Cuba contra España. O más acá: ¿podríamos prescindir de lo realizado audiovisualmente por cubanos que viven fuera de la isla, pero representan en sus películas a la nación cubana?

En este punto siempre pienso en los personajes que Sergio despide en el aeropuerto en Memorias del subdesarrollo, y que a mi juicio reaparecen diez años después en El Super, la película de León Ichaso y Orlando Jiménez Leal. O los Marielitos que abandonan la isla, y cuya suerte inmediata en la otra orilla muestra Iván Acosta en Amigos.

Construir una mirada que lo conecte todo (sin que se pierdan los perfiles puntuales) probablemente transforme bastante el concepto de cine cubano que hasta ahora manejamos, y que está asociado fundamentalmente a la institución ICAIC y a lo realizado dentro de la isla. Hasta la noción del cine independiente, que tan de moda está en estos días, se vería impactada, porque a mi juicio el verdadero cine independiente cubano comenzó en el exilio, en los años setenta, con todas esas películas realizadas por cubanos que se insertaban en una cultura ajena, sin recursos de ningún tipo, y seguían defendiendo audiovisualmente la representación de su nacionalidad.

No estoy hablando ahora de calidades cinematográficas, sino de un fenómeno cultural bien complejo que necesita actualizar las cartografías, y sobre esa base, proponer metodologías investigativas novedosas. Si me preguntaras sobre el referente más cercano a encontrar en estos nuevos mapas del cine cubano, te diría que va un poco en la línea propuesta por Aby Warburg y su Atlas, donde el collage desarticula la idea clásica y unidireccional manejada en la Historia del Arte más tradicional, para trabajar con las conexiones de las imágenes y las diversas memorias.

¿Qué es el cine para Juan Antonio García Borrero?

Una pasión. Eso lo explica todo, y al mismo tiempo, no explica nada, porque en toda emoción vehemente hay mucho de enigma. Esa pasión ha dominado buena parte de mi vida, y me ha hecho escribir y hacer un montón de cosas casi en trance. Ha sido bueno cargar con esa pasión, y con todo lo bueno que me ha tocado y las facturas no tan estimulantes que a veces la han acompañado. He tratado de que lo escrito esté a la altura de las alegrías, angustias y zozobras que provoca esa pasión, aunque al final, con gusto, será inevitable hacer mío el epitafio de Gogol: “Se reirán de mis tristes palabras”.