Noticiero ICAIC

El patrimonio audiovisual: preservarlo los 365 días del año

Mié, 10/27/2021

Proclamar desde el año 2005 el 27 de octubre como el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual por los estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencias y la Cultura (Unesco) era alertar acerca de su fragilidad extrema y las imperiosas, impostergables y perennes acciones para su preservación. 

Sus costos son inaccesibles para muchos países forzados a recurrir a alianzas con el fin de impedir la desaparición de la memoria cinematográfica o, para expresarlo en términos contemporáneos, el registro audiovisual. Una de las más fructíferas es el convenio suscrito con el Instituto Nacional del Audiovisual (INA) de Francia para la digitalización y restauración de las ediciones del Noticiero ICAIC Latinoamericano, inscrito en el 2009 en el programa Memoria del Mundo de la Unesco por una iniciativa que promovió la Cinemateca de Cuba.

Poco más de seis décadas atrás, la institución fundada por el ICAIC al año siguiente de su creación subrayó en sus principios fundacionales esta prioridad que representa su razón de ser. Su antecedente en la Isla en los años cincuenta se consagró solo a la exhibición de clásicos y —no obstante pretenderlo alguna vez— nunca acometió una labor de rescate de la producción fílmica nacional y su documentación. La inexistencia de una entidad con estas funciones incidió en la pérdida de gran parte de la producción generada en la primera mitad del Siglo de Lumière.

Salvaguardar ese patrimonio es la responsabilidad mayor de nuestra Cinemateca, admitida como miembro permanente de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF). Sin embargo, por mucho, demasiado tiempo, decisiones tan desafortunadas como imperdonables provocaron la reducción de su tarea esencial a los filmes sobrevivientes del período prerrevolucionario —apenas exhibidos durante 25 años— y, ante todo, a la producción del ICAIC. Era la Cinemateca del ICAIC y no la Cinemateca de Cuba. Actualmente acometemos acciones destinadas a superar esta falencia y recuperar todo lo relativo al resto de las productoras surgidas en la Isla en cualquier época, integrantes también del acervo patrimonial.

Es alarmante el estado de conservación del patrimonio audiovisual de la nación atesorado en las bóvedas de su Archivo Fílmico por la incidencia de muchos factores, sobre todo los problemas de climatización, felizmente ya solucionados. Pero el daño sufrido por las copias en algunos casos es irreversible y urge la adopción de medidas para interrumpir el proceso progresivo de deterioro. Frente a la imposibilidad de intentar este rescate en el territorio nacional por limitaciones de equipos, personal especializado y presupuesto, cuanto esfuerzo se destine siempre será insuficiente. No podemos permitir el incremento de la cifra de pérdidas de obras irrecuperables. Tampoco es ocioso reiterar hasta el cansancio: cada día que transcurra sin emprender una acción a favor de preservar el patrimonio significa veinticuatro horas en contra.

Gracias a la gestión de la Cinemateca de Cuba disponemos ya de copias de algunos clásicos restaurados según los parámetros contemporáneos que se disputan filmotecas y festivales internacionales. El elevadísimo costo de otorgar una nueva vida a títulos mayores como Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea, y Lucía, de Humberto Solás, lo asumió The Film Foundation, organización sin fines de lucro dedicada a la preservación y restauración, fundada en 1990 por Martin Scorsese, junto a Robert Altman, Francis Ford Coppola, Steven Spielberg y Clint Eastwood, entre otros creadores. Cuentan con la colaboración ineludible del Laboratorio L'immagine ritrovata de la Cineteca de Bologna, genuina meca de la cinefilia mundial. 

Al archivo de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood debemos cinco obras en la filmografía de Titón: La muerte de un burócrata, Una pelea cubana contra los demonios, Los sobrevivientes, La última cena y El arte del tabaco, una pieza de orfebrería de la documentalística nacional. El más reciente resultado ha sido la restauración del único largometraje de ficción que pudo realizar Sara Gómez: De cierta manera, por un acuerdo del ICAIC con la firma berlinesa Arsenal, mientras en la Universidad de Queens, en Canadá, culminan los procesos para rescatar digitalmente su obra documental. El cineasta Ernesto Daranas, convertido en un paladín de esta cruzada, embiste los estragos del tiempo para salvar la de Nicolás Guillén Landrián.

Nuestra Cinemateca de Cuba, con el aliento permanente de la presidencia del ICAIC y la contribución del Archivo Fílmico del entonces ICRT, vuelve a sumarse a la celebración del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual. Somos conscientes de la envergadura del reto que enfrentamos en este presente con destino a las generaciones futuras.