Elpidio Valdés, símbolo de cubanía

Elpidio Valdés: símbolo de cubanía

Vie, 03/05/2019 - 13:57

“Siempre le agradeceré al ICAIC que me dejara hacer las películas de Elpidio que se me ocurrieran. Algunas son muy malas, otras menos y algunas ya logran una calidad competitiva, pero si pudiera, las haría todas de nuevo y agarraría dibujos de hace 25 años y los volvería a dibujar. Creo que siempre se pueden hacer mejor las cosas”. (Juan Padrón, realizador)

“La concepción de los personajes en las historietas y dibujos animados de Elpidio Valdés no es nada facilista. Nunca se define en los buenos buenos y malos malos sino que los personajes negativos son tan simpáticos como los positivos y estos a su vez también tienen contradicciones y comenten errores en algún momento.

Si pusiéramos en un podio de premiación a los personajes más importantes de la historieta y el dibujo animado en Cuba, yo colocaría a Elpidio en el primer lugar con su medallita de oro. En otros países de América ha habido personajes famosos como Charlie Brown, Mafalda, El Cuí y otros, pero en nuestro país, en nuestra realidad cultural, no ha habido ningún personaje que haya logrado la profundidad, la popularidad y la calidad que ha logrado el personaje de Elpidio Valdés desde hace casi 30 años”. (René de la Nuez, caricaturista)

“Para los cubanos es muy importante que haya surgido Elpidio Valdés y que este reflejase nuestra épica con un sentido tan patriótico y tan ético. Para aquellos que tienen pereza por leer la historia  de Cuba, Padrón ha logrado acercársela en imágenes en movimiento con una factura admirable.

Yo no me atrevería a definir a Elpidio Valdés como un símbolo de la cultura cubana actual, sería demasiado pedir, aunque pienso que si desaparece perderíamos un modelo de cubano patriota, de cubano enraizado en nuestra tierra, de cubano valiente; creo que perderíamos mucho”. (Miguel Barnet, escritor y etnólogo)

“Yo mismo tengo mucho de Elpidio, me crié con él, crecí con él. Creo que si desaparece sería algo bien triste. También espero que los tiempos futuros no hagan cambiar demasiado a Elpidio, que ya ha cambiado un poquito últimamente”. (Luis A. García, actor)

“Creo que Juanito (o Padroncito) no creó a Elpidio sino que lo sembró en los sentimientos de los cubanos. Ya Elpidio forma parte de la nacionalidad cubana y debemos luchar porque ese pedazo de nosotros no desaparezca.

Elpidio dentro de 30 años será recordado sin sobrenombres seguirá siendo un clásico. Estará en las hemerotecas, en las cinematecas o en las galerías junto a El Bobo de Abela, Pucho de Virgilio o El Loquito de Nuez. Sin Elpidio es imposible escribir la historia de la historieta y el dibujo animado en nuestro país”. (Jorge Oliver, historietista)

“Por muchos trabajos que haga en cine o televisión el público me sigue reconociendo por hacer la voz de Elpidio Valdés. Si se dejara de hacer Elpidio yo perdería una parte muy importante de mí porque perdería con los niños y con tanta gente linda que se fascina con este personaje. Me enorgullece mucho que cuando alguien me ve por la calle dice: -¡Mira, por ahí va Elpidio Valdés!” (Frank González, actor)

“A medida que el cubano cambie, cambiará su manera de ver a Elpidio pero no creo que cambiarán tanto los cubanos como para que desaparezca el espíritu de lo que representa para nosotros, la existencia de este atractivo personaje mambí.

Lo que más admiro de este ilustre personaje es que es capaz de estar en las situaciones más difíciles sin perder la gracia y el sentido del humor. Esa cualidad de enfrentar las cosas de manera desencartonada es algo típicamente cubano y Elpidio nos recuerda eso desde hace muchos años.

Elpidio es uno de los definidores de la cultura cubana actual, de esa identidad nacional de la que tanto hablamos y debatimos y que a veces no distinguimos por su dinamismo y constantes cambios… Elpidio es ese tipo que siempre va cabalgando con ese aire juvenil, fresco, desencartonado y divertido que es tan afín  a nosotros los cubanos de este tiempo”. (Roberto Fabelo, pintor y dibujante)

“Elpidio es la obra de un creador obsesionado por difundir la historia de su país a través de unos guiones  que se condimentan con un humor muy original y un gran sentido del ritmo cinematográfico”. (Tulio Raggi, realizador)

“Nuestro cine no se ha caracterizado por hacer películas para los niños y esa responsabilidad tan importante ha sido asumid por el dibujo animado. Pero Elpidio trasciende el público infantil y cautiva a públicos de todas las edades, convirtiéndose en un personaje de referencia dentro de nuestra cultura y demuestra que en el cine cubano pueden existir los mitos para todos”. (Fernando Pérez, realizador)

“Al contrario de lo que muchos piensan, Elpidio no es blanco de piel. Cuando comenzamos a realizar los primeros los primeros cortometrajes, Padrón explicó que Elpidio no era ni blanco, ni negro… era mestizo. Para no enmarcarlo en un solo color, creamos una pintura especial para la piel de Elpidio cuyo nombre técnico es Crema-7”. (Gisela González, colorista)

“Cuando Padrón entró en el Departamento de Dibujos Animados del ICAIC ya yo llevaba allí bastante tiempo. Después que trabajamos mucho y vimos en moviola el primer cortometraje, yo me emocioné y le dije: -¡Esta va a ser la primera película del dibujo animado cubano que hará reír a la gente en el cine!” (Lucas de la Guardia, músico y editor)

(Tomado de Revista Cine Cubano, no. 145)

“La saga de Elpidio Valdés ofrece a los cubanos un espejo donde asomar sus ideales, les entrega un héroe hecho con retazos de su sicología, y a la par, ratifica los principios del socialismo como ideología nacional. El universo en que se desenvuelven los personajes dista mucho de la realidad histórica. Los nativos, en pleno siglo XIX, por una cara de la moneda defendían al unísono sus intereses, y por la otra, cosechaban diferencias. El concepto de patria aún destilaba las acepciones que lo envían hacia la región donde se nace más que al país en toda su extensión. La libertad no tenía iguales significados para un negro que para un blanco, para un terrateniente que para un campesino, aunque lucharan mano a mano por alcanzarla.

Elpidio Valdés se convierte entonces, por encima de la Cuba real, en la Cuba deseada, ofreciéndole al espectador contemporáneo un héroe que,  de existir, habría tomado por sus barbas las adversidades mambisas de casi treinta años en pocos meses”. (Justo Planas, investigador)

(Tomado de Anatomía de una isla. Jóvenes ensayistas cubanos. Ediciones La Luz, 2015)