Galván y Leyva

“Lo primero que hay que encontrar es el tono de la película”

Mié, 19/08/2020 - 08:15

El éxito de una película depende de muchos factores: guion, dirección, posproducción, fotografía, escenografía…, un sinfín de elementos para que la historia cale en la mente humana y genere análisis, así como las tan necesitadas críticas. A fin de cuentas, el séptimo arte o la televisión es el lugar desde donde también podemos soñar. 

A todos esos componentes es preciso añadirle uno en especial: la música, esa fuerza que nos susurra al oído las escenas más enternecedoras de un largometraje, capaces de confundir hasta los sentimientos.

En la Mayor de las Antillas, los músicos Magda Rosa Galbán (hija de Manuel Galbán, guitarrista y director musical de Los Zafiros) y Juan Antonio Leyva son dos autores de emblemáticas bandas sonoras de largometrajes, series y telenovelas de gran popularidad entre los cubanos. Estas obras no serían las mismas sin su ingenio para concederles ese toque de dramatismo, pasión y suspenso desde la creación sonora a sucesos recreados en cada una de las propuestas.

Juntos han sabido otorgarles la línea melódica perfecta a filmes como Zafiros, locura azul, Habana Blues, La pared, Los dioses rotos, Inocencia, El extraordinario viaje de Celeste García, entre otros que han llegado para hablarnos de la vida, de amores y de pasajes dolorosos de la historia, cuando necesitábamos vivir momentos así, desde el poder de la gran o pequeña pantalla.

Novelas como Entre mamparas, Oh, La Habana, Si me pudieras querer y Bajo el mismo sol, además de las series televisivas Shiralad, Los tres Villalobos, Duaba y UNO también llevan el sello de ambos artistas, compañeros de vida y profesión.

¿De qué forma llegan a escribir obras para el cine y la televisión? ¿En cuáles de esos medios debutaron primero?

Juan Antonio ―Yo provengo del teatro. Trabajé con compañías como Teatro Estudio, Pinos Nuevos, el grupo Buendía… Luego directores de cine, televisión y ballet que veían mi trabajo en el teatro me contactaron para que trabajara en sus obras. Lo primero que hice fue cine y después televisión.

Magda Rosa ―En mi caso llego a la composición de la mano de Juan Antonio Leyva. Primero como intérprete de sus obras para el audiovisual, más tarde debuté como compositora y mi primer medio fue la televisión. Luego se sumaron otros como el cine, el ballet y el teatro.

Como pareja, ¿cuánto se complementan a la hora de componer? ¿Alguno de los dos es más concienzudo en el trabajo?

En el proceso de creación inciden muchos factores: la formación, los gustos y las experiencias de cada uno. Esto no es una limitante, todo lo contrario, contribuye a que haya una mayor riqueza de pensamiento. A la hora de enfrentar cualquier trabajo, los dos lo hacemos con el mismo rigor.

¿Cómo lograr la armonía idónea en una banda sonora?

La armonía idónea se logra cuando realmente la música se complementa con la imagen y se logra un equilibrio que ayuda al desarrollo de la historia.

¿Han sentido alguna vez que no pueden realizar un determinado trabajo para el cine o la televisión por las complejidades del guion?

En nuestro caso nunca ha pasado. Cuando el compositor tiene oficio, formación, cultura, cuenta con las herramientas suficientes para enfrentar cualquier trabajo.

¿Cuánto han crecido en su carrera artística?

El hecho de trabajar con artistas de diferentes medios y formaciones siempre enriquece la carrera de un creador.

¿Se toman algunas licencias o libertades gracias a su experiencia?

Los audiovisuales son trabajos por encargo en los que se pueden tomar pocas licencias. Cuando se hace música autónoma, por ejemplo, una canción, un concierto, una sinfonía, etc., puedes tener toda la libertad del mundo, pues solo dependes de tu imaginación, no necesitas de nadie más.

Ahora, en el caso del cine, la televisión, etc., es música aplicada, o sea, se trabaja en función de la historia y aunque a veces los criterios no coincidan hay que llegar a un consenso. Uno trata de brindar su experiencia, talento, capacidad, pero hay que lograr un equilibrio para que el resultado fluya en una sola dirección.

Una película como Inocencia, que narra un hecho tan dramático de la historia cubana, ¿significó algún desafío?

Para un compositor el proceso de creación es el mismo en todos los trabajos. Solo cambian los géneros, los medios a los que son destinados y las historias ―unas más motivadoras que otras―, pero el creador tiene que afrontarlas con la misma sensibilidad y rigor.

Inocencia es una película a la que le tenemos mucho cariño y fue muy placentero hacerla, pues muestra una parte de la historia muy poco conocida. Para nosotros, como compositores, fue muy bello ayudar a contar un suceso tan importante en la historia de nuestra nación.

Acerca de los giros dramáticos en el acto de crear, ¿disfrutan más del momento de tensión, de amor, el inicio o cuando saben que se acerca el final?

El proceso de creación es complejo. Lo primero que hay que encontrar es el tono de la película, luego saber en qué momento de la secuencia es necesaria la música, cuánto ayuda a la misma, independientemente de si es una escena de amor, suspenso, etc. Por supuesto que los puntos de giro ponen valor a una historia, pero el compositor tiene que verla como una totalidad, con continuidad, no de manera fragmentada, para lograr una coherencia en el resultado sonoro.

Para Magda Rosa Galbán ¿qué representó componer la música del largometraje Zafiros, locura azul?

En nuestro caso ambos hicimos música original para la película, además de orquestaciones de varias de las canciones del repertorio original de Los Zafiros. Canciones que crecí escuchando, por la cercanía con mi padre.  

¿Cómo lo recuerda? ¿Tiene alguna influencia musical de él?

Por supuesto que tengo mucha influencia de él, desde pequeña he estado rodeada de un ambiente musical. Los Zafiros representaron una etapa fundamental en la vida de mi padre.

¿Pudiéramos tener adelantos de sus próximos trabajos?

Recién concluimos tres telefilmes que se estrenan este verano: Luna mía, dirigido por Mariela López; Para toda la vida, de Magda González Grau; y Pregúntaselo a Dios, de Jorge Alonso Padilla.

En el cine estamos terminando el largometraje Oscuros amores, de Gerardo Chijona, así como un largometraje mexicano próximo a estrenarse, del cual aún no podemos hablar por contrato de confidencialidad, entre otros trabajos en proceso.

¿Qué les falta por hacer a ambos? ¿Tienen algún sueño por cumplir?

Sueños por cumplir, muchos. Por hacer, la próxima película, ballet, telefilme, serie, el próximo concierto… Damos gracias a Dios por la felicidad de poder dedicarnos a esta profesión que tanto amamos.