Daniel Céspedes
COLUMNA
Daniel Céspedes
Juan Carlos Tabío

Tabío, aún desconcertado por tu muerte

Vie, 02/05/2021

Cuando las malas noticias son casi diarias y cercanas, como las cadenas de muertes por Covid-19 o una enfermedad de años, pueden dejar de producir consternación en las personas. Se levanta uno con una necrológica y, todavía sin asimilarla del todo, va a la cama durante la noche al tanto de otra. Los conocidos o no, los amigos o personas públicas notables que entran en las sucesiones de fallecimientos, pudieran motivar la rutina de los “me gusta”, etiquetas y caritas de Facebook, también que terminemos preguntándonos un día cualquiera: ¿quién habrá muerto hoy? No es la indiferencia lo que se ha impuesto, sino un estado de ánimo muy transitorio. De la tristeza a la alegría y viceversa se va, como si nada hubiera pasado.

El 2020 puso en entredicho como nunca antes nuestra primacía como especie. Asimismo mostró más la sensibilidad cambiante en las redes. El día que muchos se lamentaban por la partida de Sean Connery por ejemplo, al instante celebraban el próximo estreno de Mujer maravilla. Así son las redes y así repercuten en la vida. De hecho, para algunos existes si te conectas por Facebook, Twitter, WhatsApp… Unos nacen, otros mueren y la gran mayoría intentamos sobrevivir. La vida no ha seguido igual. La Covid-19, como la epidemia de gripe de 1918, ha cambiado el mundo para siempre.

Hace dos días supe de la ida repentina del colega y amigo Juan Ramón Ferrera Vaillant, profesor y crítico de cine, a quien entrevisté para un libro mío que tal vez salga este año. Ayer domingo 17 de enero escribí sobre la nueva adaptación de Rebeca y le dediqué el texto a Juan Ramón, quien ensayó en varias ocasiones sobre las relaciones entre el cine y la literatura. Al levantarme hoy, sin salir aún de la cama, me entero que el guionista, escritor y director de cine cubano Juan Carlos Tabío falleció de una larga enfermedad. Si bien uno sabe que no fue por coronavirus, termina asociando esta lamentable muerte a las actuales circunstancias. El cineasta se suma a los decesos recientes Farah María, Enrique Pineda Barnet que no esperábamos. Tabío podía estar enfermo y acaso en las últimas horas de aliento estaba ya lejos de este mundo, pero el efecto de desconcierto ante la noticia de su muerte sigue presente. ¿Son suficientes los likes o un EPD por Facebook? Sin embargo, ¿no es esa la postura contemporánea de compartir nuestros estados de ánimo? O, ¿sería demasiado pretencioso admitir que las redes acogen también estados del alma? Fernando Pessoa recuerda que un estado del alma es un paisaje. ¿Cuántos estados del alma asistieron a la creatividad de Juan Carlos Tabío para ensanchar el paisaje cultural de Cuba? Más que ganas, necesitaríamos tiempo para atender despacio y con justicia su distintiva manera de mirar lo cubano; una mirada aguda y sincera, jamás complaciente. Por eso, su filmografía tienta al recorrido para redescubrirnos.

Idas y retornos, el chiste y la angustia, el pasado y el presente, los sueños y la pujanza del contexto epocal, la muerte y la vida, lo reflexivo a través de la sátira y el humor en sus variantes caracterizaron su cine. Aunque se le recuerda por su obra de ficción (Se permuta, Plaff o Demasiado miedo a la vida, El elefante y la bicicleta, Lista de espera, El cuerno de la abundancia…), Tabío dirigió numerosos documentales: Miriam Makeba, Soledad Bravo, Sonia Silvestre, Amelia Peláez (1897-1968), Molinos de viento… Con su amigo y asesor Tomás Gutiérrez Alea colaboraría en el guion de Hasta cierto punto y codirigiría Fresa y chocolate y Guantanamera, dos clásicos de la cinematografía nacional e hispanoamericana. Aun cuando ya era reconocido por sus largometrajes, no dudó en realizar películas de breve duración como Nos veremos ayer noche, Margarita, Dolly Back

Al observador detallista y crítico sin pelos en la lengua de nuestra realidad, al profesor de guion, dirección y dramaturgia, lo aplaudimos ayer tras cada estreno de sus películas. Hoy, lo volvemos a celebrar y le agradecemos su legado polémico, lúcido y bien vigente. Gracias, maestro.

(Tomado de Palabra Nueva, 18 de enero de 2021)