Elaine
COLUMNA
Elaine Caballero Sabugueiro
Yuliet Cruz

Yuliet Cruz y la actuación como terapia personal

Mié, 03/10/2021

Yuliet Cruz me sorprende en esta entrevista. Descubro en ella una serenidad extrema, que había visto poco en sus actuaciones en el cine o el teatro. El tono pausado de su voz asegura, en cada palabra dicha, la seriedad con que asume la actuación como oficio de vida. Pruebas suficientes ha dado de su talento para la conducción de programas televisivos y también para ser considerada más que un rostro bonito en la gran o pequeña pantalla.

Con la retransmisión de la telenovela La cara oculta de la luna, ahora vemos a la actriz los martes y jueves en las noches de Cubavisión. Se trata de una oportunidad para ver a una Yuliet más joven, aunque para ser sincera, su rostro ha variado poco y se resiste a perder su belleza con el tiempo. 

¿Cuánto ha evolucionado aquella joven que interpretó a Lalita en Contigo pan y cebolla

Cuando hice Lalita comencé con 18 años, hoy tengo 40 y el salto ha sido bastante grande. La actuación ha significado para mí de alguna manera, si se puede decir, una terapia personal. Desde que comencé he tenido la suerte de trabajar con personas muy talentosas, que conocen a profundidad el medio, y encima he contado con la suerte de tener su cariño y que me hayan transmitido sus conocimientos. Con todo eso, el viaje ha sido de una ganancia tremenda. 

He evolucionado mucho y creo que me falta más todavía, porque hay disímiles personajes que aún no he interpretado y me imagino que, una vez que lo haga, pues estaremos hablando de otro tipo de cosas, también por la edad. No es lo mismo tener 18 años que tener un punto de vista como el que tengo hoy por las experiencias laborales o como mujer. Entonces sí, ha habido un cambio grande, pero maravilloso y bueno.

¿En la vida de Yuliet Cruz qué lugar ocupa Argos Teatro? 

Argos Teatro para mí, más que una compañía, se ha convertido en un espacio donde tengo amigos y personas que valoro muchísimo a nivel intelectual y personal, como es el caso de Carlos Celdrán, con el que tengo una amistad increíble y, al mismo tiempo, un vínculo intelectual que me permite contrastar muchas cosas desde mis puntos de vista. Es un hombre extremadamente culto. 

Independientemente de lo que representa la compañía, un punto fundamental es mi relación con Carlos y de alguna manera mi vínculo con algunos actores, unos más cercanos, otros no tanto, pero sí somos bastante unidos. El deseo de crear puestas en escena y de hacer de cada una de ellas un ejercicio, un viaje psicológico, humano, es un punto en común de todos. Eso hace que esta compañía sea para mí extremadamente especial. 

¿En algún momento ha pensado explorar caminos diferentes en otro grupo de teatro? 

Sinceramente por el momento nunca me he planteado tener otra experiencia en otra compañía teatral. No me cierro a las propuestas, pero llevo diez años, quizás más, en Argos Teatro. Como decía, tengo una relación cercana con Carlos, su gusto por el teatro, por el trabajo del actor, a mí en lo particular me parece fascinante, y es lo que me hace necesitar estar allí. Me imagino que en algún momento de la vida pueda ser [trabajar con otra compañía], pero en este preciso momento no es algo que tenga contemplado. 

La película de Ana (Daniel Díaz Torres) la hizo merecedora del premio de la crítica ACE del Festival Latino de Cine de New York como mejor actriz de reparto. ¿Qué complejidades tuvo su actuación?

Mira, La película de Ana la guardo dentro de mi corazón por muchas razones, además de que es una excelente película y que estuvo magistralmente interpretada por Laura de la Uz. El haber conocido a Daniel Díaz Torres, que fue una relación maravillosa… 

De verdad que pasamos momentos buenos que hicieron que el interpretar el personaje no fuera tan complejo. La relación con Laura, Daniel y Raúl Pérez Ureta, el director de fotografía, fallecido recientemente, hizo el trabajo bastante sencillo, si se puede decir, entre comillas. 

Cada toma era única, sentíamos a veces que no estábamos ni grabando, sin embargo, había un personaje creado y un trabajo de mesa previo; había todo un trabajo actoral fuerte, porque no estamos hablando solamente de Daniel, estamos hablando de que Laura es una excelente actriz a la que admiro muchísimo también, o sea, que la parada era alta. 

Lo que pasa es que cuando se crea un ambiente de trabajo como el que se creó, no llegas a sentir tanto el trabajo duro, realmente estás viviendo una experiencia muy satisfactoria y estás navegando con mucha relajación sobre esa experiencia. Fue básicamente lo que me pasó con La película de Ana

En varias ocasiones la hemos visto asumir en el cine personajes con cierta carga sensual. ¿Cómo ha hecho para eliminar ese sesgo?

Sí, los personajes que tienen algunas características, sobre todo sensuales o sexuales, son bastantes difíciles de echar a un lado a veces, sobre todo porque, de alguna manera, crean un precedente para otros directores que buscan actores para sus personajes, o quizás te ven en uno y luego comienzan a proyectarte un poco sobre esa línea. 

Me ha pasado no solamente con ese tipo de personaje, sino con otros, porque todo tiene que ver con el último trabajo que realizas. Hace mucho tiempo este tipo de personajes con cargas sensuales no son los que más me llegan como propuestas de trabajo. Creo que de alguna manera tuvo que ver con el riesgo de no aceptar más personajes así y quedarme en mi casa sentada esperando a que viniera otro tipo de trabajo, y proyectándome al mismo tiempo como actriz en otros papeles con la mirada que yo necesitaba para realizarme. 

Lo curioso es que no pasa solo con este tema de la sensualidad o la sexualidad, pasa con todo. Desgraciadamente el encasillamiento de los actores ocurre con cualquier tipo de personaje, uno que te haya quedado bien, que haya marcado en el público, ya sea porque un día haces de la madre de fulano y otro día, la prostituta del pueblo tal. Es complicado, pero el hecho de que te encasillen en determinados personajes es algo a lo que siempre estamos muy propensos. 

¿Hay algún director de cine con el que le gustaría trabajar y no lo ha hecho? 

No he trabajado con Fernando Pérez y es un director con el que me encantaría poder trabajar. Creo que es un ser humano maravilloso y un director de cine maravilloso también. Tengo esa deuda por ahí, así que vamos a ver en qué momento se crean las condiciones y aparece un personaje para poder trabajar con Fernando. 

¿Cómo recuerda su actuación en el programa En familia con Alfredo

Cuando hice En familia con Alfredo tenía unos 22 años y para mí fue maravilloso. En primer lugar, porque llevaba mucho tiempo sin poder hacer nada, hacía rato que no trabajaba, entonces, fue como un entrenamiento. Lo mejor de todo es haber estado con un elenco de actores que tenía mucha experiencia en la comedia. Eso permitió que ellos me aportaran un conocimiento que para mi generación, de alguna manera, no era usual. 

Cuando empecé a trabajar con Mario Aguirre, con Miriam Vázquez, ellos traían toda una escuela y una técnica de la actuación, de la comedia y del musical, que ya para mi generación era algo que se había apagado. Ellos lograron enseñarme ciertas cosas que, hoy por hoy, yo agradezco muchísimo, porque las he incorporado en interpretaciones de personajes que han tenido vis cómica. Es una de las cosas que más le agradezco a este programa, además de haberme puesto, durante los dos meses que estuvo al aire, en la pantalla. 

Gracias a En familia con Alfredo es que Joel Guilian me ve y me dice: “Yo quisiera que tú estuvieras en Piso 6”. Una cosa llevó a la otra. Ese tipo de programa que hacía Alfredo Rodríguez, que por mucho tiempo el público amó y la crítica detestó, fue algo maravilloso, y se demostró que el público necesitaba un programa con ese corte. Él tenía mucha habilidad para crearlos y hacer disfrutar al espectador. Guardo muchísimos buenos recuerdos de ese programa.

¿Cuán comprensivo debe ser el matrimonio de dos talentosos artistas respecto a la constancia de los compromisos laborales? 

Siempre en el matrimonio hay que tener, sobre todo, respeto por la otra persona. El tema de las agendas de trabajo, no voy a negarlo, es complicado, porque cuando son personas que están muy activas profesionalmente es difícil congeniarlas. 

Ahí queda el hecho de que incluyas dentro del trabajo el tiempo de la familia. No es que sea a veces tanto la cantidad, sino saber que este día es para lo que es, para la familia, y no trabajamos.

Si te digo que no es importante respetar el tiempo de trabajo estaría mintiendo, hay momentos en los que se convierte en la prioridad, hay que hacer una carrera de velocidad y en la familia nos unimos para prosperar. En el caso nuestro [suyo y del cantante Leoni Torres, su esposo] hemos sido bastantes consecuentes con eso y muy respetuosos con el tiempo del otro. Es un trabajo difícil, pero no imposible.

 

A sus 40 años de edad mantiene una figura corporal admirable, ¿qué importancia le otorga a cuidarse para lucir bien en pantalla? 

Lo primero que descubrí es que el estar bien físicamente implica más que nada tener salud, implica tener una forma física que te permita encarnar cualquier tipo de personaje que te propongan o que tú crees para hacer. Ese fue uno de los hallazgos más importantes. 

Otra cosa de la que me he dado cuenta es la importancia de mantener la salud mental. Ahí es donde empieza el verdadero entrenamiento en tu mente. Esto ha sido para mí algo fundamental para poder mantenerme activa, hacer cualquier personaje y poder rendir el máximo resultado que yo deseo. 

Creo que debemos ir de la mano con la armonía de la mente, el cuerpo y mantenerte óptimo espiritualmente. Básicamente estas son las cosas a las que yo les otorgo gran importancia, más allá de si te ves bien o mal. No todos tenemos la misma fisionomía, el mismo prototipo. Sin embargo, la salud en cualquiera de los casos y en cualquier tipo de cuerpo creo que es lo principal y lo que vamos a tener todos en común. Eso se va a agradecer mucho y se va a notar en la pantalla, interpretes el personaje que interpretes. 

¿Cuánto le ha ayudado la actuación a superar conflictos y dudas internas?

Gracias a la actuación yo he podido crecer mucho como ser humano, le debo a cada personaje el haber experimentado la posibilidad de entender una psicología diferente de la mía, haberme puesto en circunstancias diferentes de las que yo he vivido en lo personal. 

En algunos casos he tenido puntos en común con los personajes, pero en otros, no, y de alguna manera tener que encontrar esos vínculos, quizás en sentimientos o en algún punto psicológico donde podamos tener cercanía, me ha permitido no juzgar a otras personas y ejercer sobre mí el ejercicio de la autorrevisión y la introspección, de buscar dentro de mí soluciones, darme cuenta de cuáles son los puntos en los que quizás no estoy completamente cómoda, segura, o no he estado lo suficientemente fuerte, y eso me permite verme muy de frente y ver cosas que humanamente necesito superar. En ese punto, creo que de no haber sido actriz no sé de qué manera hubiera llegado a él, posiblemente puede ser de muchas maneras, pero en mi caso ha sido gracias a la actuación.

¿Qué podemos esperar de Yuliet Cruz en fecha próxima? 

Lo primero que deseo es que termine la COVID-19. Mientras sigamos teniendo este problema de la pandemia es muy difícil que se pueda hacer más trabajo. Nosotros dependemos del trabajo de grandes equipos y eso ha golpeado muchísimo al sector del arte. 

Espero profundamente que esto pase, porque todos los proyectos están bastantes frenados. Una vez que termine imagino que volveremos sobre la marcha. Por lo demás tengo proyectos personales y en algún momento lo podrán saber. 

Ahora estoy dedicada a mis redes, hace poco abrí un espacio de blog dentro de mi página web que me tiene súper feliz, porque intercambio experiencias con mis seguidores. No tenía la idea de cuánto me podía aportar y créeme la motivación que ellos me provocan para seguir escribiendo, algo que antes no había querido hacer público, lo hacía solo para mí. Ha sido una nueva experiencia que he ganado en todo este tiempo de aislamiento y me siento muy satisfecha. 

Así que seguiré con mi blog, seguiré activa en las redes, voy a activar todas las plataformas posibles, y también continúo con la actuación y con todos los proyectos que, de alguna manera, me mueven para poderlos interpretar y seguir teniendo este crecimiento profesional y personal, un poco la misión en mi vida. 

(Fotos: cortesía de la entrevistada)