
Jorge Perugorría y Mirtha Ibarra en una de las escenas de la película Fresa y chocolate
En el debate, conducido por el periodista José Luis Estrada Betancourt, contó la inolvidable Nancy de Fresa y Chocolate que su vocación artística se inició a los 5 años, pues le gustaba recitar. Además, bailaba y tocaba las castañuelas, lo cual, confiesa, era a veces algo molesto para su familia porque se paraba delante del televisor para que le prestaran atención.
Durante 1961, con solo 14 años, Ibarra como gran parte de los jóvenes de su generación, participa en la Campaña de Alfabetización. Al terminar su labor en este proceso, escucha el discurso de Fidel en el que se anuncia la apertura de escuelas de arte y decide presentarse a las pruebas.
De ese modo, ingresa a la enseñanza artística, aún sin la total aprobación de sus padres, quienes consideraban el trabajo actoral como una profesión poco respetable. Después se va a vivir a Francia con su primer esposo y estudia en varias academias de arte francesas.
Al regresar a Cuba, trabaja en Teatro Estudio y luego en las agrupaciones de Eugenio Hernández Espinosa y de Tito Junco, con este último protagoniza célebres obras de la dramaturgia cubana posrevolucionaria como Tema para Verónica y Weekend on Bahía, con las cuales obtiene varios premios.
De la mano de Tomás Gutiérrez Alea (Titón) entra de lleno al cine, con la película Hasta cierto punto (1984), el primer largometraje en el cual trabajan juntos. Sobre Titón comentó que luego de ver Memorias del subdesarrollo, se dio cuenta de que era un “fuera de serie”; y aunque al principio tenían miedo de vincular su relación afectiva con el trabajo, a la larga esto dio buenos resultados.
“De los medios, el cine es el que más me interesa. Creo que el teatro es la escuela y me parece fundamental; pero la pantalla grande tiene la ventaja de hacer perdurar más a sus actores, pagan mejor y, además, uno puede criticar su propio trabajo. Paradójicamente, al principio me sentía menos segura pues en el cine se ensayaba menos”, señaló la coprotagonista de Fresa y chocolate.

Isabel Santos y Mirtha Ibarra en una de las escenas de la película Adorables mentiras
Otro de los momentos de su carrera que rememoró fue su participación en el filme Adorables mentiras, de Gerardo Chijona. De ahí nace el personaje de Nancy, que se incorpora luego a Fresa y chocolate.
Además expresó: “Me gustaría trabajar con actores como Fernando Hechevarría y Osvaldo Doimeadiós, y como director, con Fernando Pérez”. Asimismo señaló que desea incursionar en la dirección de ficción. Ya dirigió un documental: Titón, de la Habana a Guantanamera, pero dijo que no se atreve aún.
Aclaró que sus trabajos en la televisión han sido pocos porque no le proponen nada, pero le gustaría mucho participar, sobre todo, en producciones pequeñas, no en una telenovela, por ejemplo, pues le consumiría mucho tiempo.
Actualmente, contó, está escribiendo una obra teatral llamada Neurótica anónima y prepara la segunda edición de un libro sobre Titón.













