Tres cubanos en la encuesta de Sigth&Sound

 

Juan Antonio García Borrero, Ambrosio Fornet y Víctor Fowler

Juan Antonio García Borrero (Camagüey, 1964). Investigador y crítico de cine. Ha ganado en seis ocasiones el premio de Ensayo e Investigación que concede anualmente la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y en tres el Premio Nacional de la Crítica Literaria. Publicó recientemente, por Ediciones Unión, Cine cubano, la pupila insomne.

Ambrosio Fornet (Veguitas de Bayamo, 1932). Ensayista, crítico y editor. Es autor de Las trampas del oficio. Apuntes sobre cine y sociedad (Ediciones ICAIC y Editorial José Martí, 2007, y reimpreso en 2011); de la colección de ensayos Narrar la nación (2009); de varios estudios monográficos (El libro en Cuba, 1994; Carpentier o la ética de la escritura, 2006), compilador y prologuista (Cine, literatura y sociedad, 1982; Alea: una retrospectiva crítica, 1987); y guionista de filmes como Retrato de Teresa (1979) y Mambí (1998). En 2002 recibió el Premio Nacional de Edición y en 2009, el Premio Nacional de Literatura. Le estuvo dedicada la Feria Internacional del Libro 2012.

Víctor Fowler (La Habana, 1960). Ensayista, poeta y crítico literario. Autor de Conversaciones con un cineasta incómodo: Julio García-Espinosa (Ediciones ICAIC, 2004). Entre sus libros publicados se encuentra La obligación de expresar (Premio «Nicolás Guillén», 2008).
 

Fundada en 1932 y especializada en la cinematografía mundial, la revista inglesa Sight&Sound acostumbra a publicar, década tras década, desde 1952, la lista de las 10 mejores películas de todos los tiempos. Tal decálogo se conforma gracias a la confluencia de las visiones de cinéfilos especializados de diversas geografías; los editores de la revista invitan a críticos, directores de cine, académicos, escritores, directores de festivales, distribuidores y programadores a elaborar su propia lista de filmes, teniendo en cuenta desde la relevancia de estas obras en la historia del séptimo arte hasta el impacto que tuvieron en la vida del encuestado. El resultado de este año y sus pormenores se publicó en septiembre por una Sight&Sound renovada, con más páginas, nuevas secciones y, por primera vez, para iPad.

Como se ha hecho notar, en 2012, invitación e inventario han producido mayor revuelo por razones que elevan la representatividad de la encuesta y que han hecho tambalear el canon académico establecido.(1) Creció el número de votantes (de 145 a 846, entre la crítica –en sentido amplio– y de 108 a 358, entre los directores de cine). Se convocó a más mujeres (si bien estas aún representan el 20% del total de encuestados), y a personas de orígenes disímiles, más allá del ámbito europeo o estadounidense. Resultó notable que se contara, igualmente, con varios ciberperiodistas.

En cuanto a los elegidos, a Ciudadano Kane, considerado el primero desde 1962, lo destronó esta vez Vértigo, otro filme de menos abolengo, pero igualmente consagrado. Sorprende la preferencia por ciertas películas mudas y la desaparición de El acorazado Potemkin. Los filmes más contemporáneos, y que resultaron listados en los lugares 24 y 28, respectivamente, fueron In the Mood for Love (Won Kar-wai, 2000) y Mulholland Drive (David Lynch, 2001). Según Nick James, Editor de Sight&Sound, las novedades hablan de los cambios acaecidos en el mundo de la crítica cinematográfica, pues ni los cinéfilos de hoy se hallan demasiado interesados en el gran arte ni esta generación de escritores de cine es cultora del academicismo.

En el caso de los intelectuales cubanos que han sido interpelados por Sight&Sound, se conoce que en 2002 Alfredo Guevara participó entre los directores de festivales, y Humberto Solás, entre los directores de cine. Ambrosio Fornet, Víctor Fowler y Juan Antonio García Borrero, tres cubanos convocados en este 2012, comparten con la revista Cine Cubano su participación. Con el afán de contribuir a la visibilidad de una encuesta que permite tomar el pulso a la cinematografía contemporánea mundial, se ofrecen en este número no solo las listas resultantes de las encuestas a críticos y directores del orbe, sino las valoraciones de los ensayistas cubanos que Sight&Sound convocó. El cotejo de estos decálogos nos informa también acerca de cómo el lugar (y la lengua) de enunciación hace confluir sensibilidades y aguza el ojo para obras que el mundo occidental no sabe o no puede enaltecer. De ahí la diversidad de miras de nuestros críticos, quienes apostaron por filmes no solo latinoamericanos y cubanos, sino españoles, hindúes, soviéticos…

Resultados publicados por Sight&Sound
Las 10 películas elegidas por la crítica

1. Vertigo / Vértigo (Alfred Hitchcock, EUA, 1958)
2. Citizane Kane / Ciudadano Kane (Orson Welles, EUA, 1941)
3. Tokio monogatari / Historia de Tokío (Yasujiro Ozu, Japón, 1953)
4. La règle du jeu / La regla del juego (Jean Renoir, Francia, 1939)
5. Sunrise: A Song of Two Humans / Amanecer (Friedrich Wilhelm Murnau, EUA, 1927)
6. 2001: A Space Odyssey / 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, Reino Unido, 1968)
7. The Searchers / Centauros del desierto (John Ford, EUA, 1956)
8. Chelovek s kino-apparatom / El hombre de la cámara (Dziga Vertov, URSS, 1929)
9. La Passion de Jeanne d’Arc / La pasión de Juana de Arco (Carl Theodor Dreyer, Francia, 1928)
10. Otto e mezzo / 8 y medio (Federico Fellini, Italia, 1963)

Tokio monogatari

Las 10 películas elegidas por los directores de cine

1. Tokio monogatari / Historia de Tokío (Yasujiro Ozu, Japón, 1953)
2. 2001: A Space Odyssey / 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, Reino Unido, 1968)
3. Citizane Kane / Ciudadano Kane (Orson Welles, EUA, 1941)
4. Otto e mezzo / 8 y medio (Federico Fellini, Italia, 1963)
5. Taxi Driver (Martin Scorsese, EUA, 1976)
6. Apocalypse Now / Apocalipsis ahora (Francis Ford Coppola, EUA, 1979)
7. The Godfather / El Padrino I (Francis Ford Coppola, EUA, 1972)
8. Vertigo / Vértigo (Alfred Hitchcock, EUA, 1958)
9. Zerkalo / El espejo (Andrei Tarkovski, URSS, 1975)

10.Ladri di biciclette / Ladrones de bicicletas (Vittorio de Sica, 1948)

Los encuestados cubanos en 2012

Selección de JUAN ANTONIO GARCÍA BORRERO

Hace un par de meses llegó a mi buzón electrónico una carta firmada por Nick James, editor de la prestigiosa revista británica Sight&Sound, invitándome a participar en la famosa encuesta que, desde 1952 y cada 10 años, dicha publicación organiza con el fin de seleccionar «los 10 mejores filmes de todos los tiempos».

Sobra decir que esa invitación ha dejado una huella bastante intensa en lo que llamo mi egoteca, toda vez que se trata de una encuesta que ha sido referencia insoslayable en mi formación de cinéfilo empedernido y promotor de lo que se considera lo más sobresaliente de esta expresión artística. La carta de Nick James dice lo siguiente:

Estimado Juan Antonio García Borrero:

Cada 10 años, la revista Sight&Sound lleva a cabo una encuesta entre críticos, programadores, académicos y curadores del mundo, con el fin de elegir las 10 mejores películas de todos los tiempos. Esta encuesta tiene lugar desde 1952 y se ha convertido quizás en la más reconocida de su tipo.

Tengo el honor de invitarlo a participar en la encuesta de 2012. Sabemos que esta no es una tarea fácil, pero deseamos informarle que es una empresa de alcance mundial, que nos ayuda a recodarle al público la riqueza de la historia cinematográfica, y a segmentar y a decantar lo que entendemos como lo mejor del cine.


Por favor, haga solamente una lista de 10 películas, en orden de preferencia o en orden alfabético, si lo desea. El orden no es importante en el sistema de votación –le asignaremos un único voto a cada una de sus películas–. Además, lo invitamos a añadir un corto comentario a continuación de la lista que explique por qué ha escogido estas películas entre las 10 mejores.

En cuanto a entender qué es «lo mejor» lo dejamos abierto a su interpretación. Usted puede escoger las 10 películas que entienda como las más importantes en la historia del cine, o las 10 que representan el pináculo en logros estéticos, o las que hayan tenido el mayor impacto desde su particular perspectiva del cine.

Cuando se trate de películas de varias partes, como la serie El Padrino, por favor, escoja solo una de ellas (El Padrino o El Padrino II, etc.). No puede votar, por ejemplo, por la trilogía de los Tres Colores, a menos que quiera emplear tres votos de los 10 a su disposición.


La fecha límite será el lunes 30 de abril y su lista, y/o sus interrogantes, deberán ser enviadas, a vuelta de correos, a: sightsoundpoll@bfi.org.uk. Por favor, asegúrese también de incluir en la respuesta su nombre, profesión y país de origen.


Deseamos que tome parte en la elección, y esperamos su respuesta.

Sinceramente,
Nick James
Editor
Sight&Sound*

Cuando era más joven (digamos que cuando tenía la edad del adolescente que comenzó a fijarse en este tipo de encuesta), yo pensaba que escoger lo más destacado era una operación excesivamente fácil. Pensaba que «lo mejor» es eso que permanecerá por lo siglos de los siglos. No tenía la más remota idea de la sutil, y al mismo tiempo brutal influencia que ejerce en nuestras mentes el sordo rumor de la opinión pública, que va y viene. Sobre todo si esa opinión es legitimada por «expertos» que exponen sus juicios apoyados en estudios que a su vez se basan en lo canonizado. Hoy mi escepticismo sistemático ante todo lo que se proclama definitivo me ha ayudado a ser más cauteloso cuando hablo de «lo mejor».

De allí que esta escueta selección que hago, hable del impacto que han tenido estas películas en mi visión, no tanto del cine, como de la vida. En lo estimulante que han resultado para mí a la hora de explorar mi imaginación. Porque pienso que el verdadero arte es ese que nos ayuda a reconocernos espiritualmente en medio del laberinto de la existencia.

Las películas que simplemente «nos entretienen» ayudan a que el estado de ánimo no termine en el piso debido a los conflictos cotidianos, pero difícilmente nos hacen tomar conciencia del lugar que ocupamos en esa gran saga que es la vida. Ese es el gran mérito del verdadero artista, y en este caso, del cineasta que trasciende: que nos ilumina y nos ayuda a desenmascarar todo aquello que, sin darnos cuenta, se ha convertido en norma, y nos hace menos libres como individuos, lo cual no quiere decir que el arte más trascendente tenga que apelar necesariamente a la estridencia vanguardista, o a la solemnidad tediosa que quiere pasar por actitud «seria». Quede, pues, esta selección, como el testimonio de mi gratitud hacia esas películas (apenas 10 de miles) que mejor me han ayudado a asumir la vida como lo que es: como una conjura feliz de circunstancias casi siempre trágicas.

Mis 10 películas favoritas

1. The Gold Rush / La quimera del oro (Charles Chaplin, EUA, 1925)
Detrás de la simpática anécdota del buscador de fortuna, detrás de los geniales gags que salpican la cinta, está una de las representaciones más profundas que ha logrado hacer el cine, del sentido trágico que impregna la vida. Chaplin no es un comediante, es un genio que sabe poner al desnudo las esencias del convivir humano. Por otro lado, no ha habido hasta ahora en toda la historia del cine un personaje tan universal como Charlot, capaz de describir a los seres humanos con escalofriante exactitud, sin importar la raza, el sexo, o el perfil cultural. Es decir, capaz de describirnos como lo que en el fondo somos: vagabundos en busca de una quimera de oro llamada felicidad.

2. Rashômon / Rashomon (Akira Kurosawa, Japón, 1950)
Se trata de un finísimo estudio acerca de las posibilidades reales de los hombres para acceder a la verdad. Kurosawa no se pronuncia exactamente por el relativismo. Más bien nos estimula a dejar a un lado el apresuramiento a la hora de entender como definitivas las primeras versiones de la realidad que construyamos. Todo con un envidiable sentido cinematográfico, en un relato donde alcanza gran relevancia el desempeño de los actores.

3. The Godfather / El Padrino I (Francis Ford Coppola, EUA, 1972)
Violenta, pero profundamente humana, esta primera cinta de la trilogía sobre los Corleone funciona como un magistral retrato de las sociedades modernas. Coppola no idealiza a sus personajes, ni pretende moralizar, sino que los construye con todos esos ingredientes que conforman la condición humana. El trabajo visual y narrativo es sencillamente fascinante.

4. La Dolce Vita / La dulce vida (Federico Fellini, Italia, 1959)
La soberbia radiografía que Fellini hace de un contexto caracterizado por la pérdida de valores morales, permanece intacta. Pero no se trata solo de una denuncia moral, sino de un filme que ha conseguido dejar para la posteridad secuencias que funcionan en el imaginario colectivo de modo autónomo.

5. Los olvidados (Luis Buñuel, España, 1950)
Un Buñuel que es capaz de subirle las metas al neorrealismo italiano con sus propios ingredientes. Su mirada al mundo de los pobres está desprovista de todo tipo de idealización. A los pobres, por el hecho de ser «pobres», no les asiste la razón histórica. Buñuel les da voz a los excluidos, pero va más allá de la falsa compasión, y muestra la miseria espiritual que se esconde detrás de toda pobreza material.

6. Ivanovo detstvo / La infancia de Iván (Andrei Tarkovski, URSS, 1962)
En su primer largometraje,Tarkovski pareciera cumplir con las demandas de un cine que busca exaltar las virtudes del «hombre socialista», según las exigencias de la época. Sin embargo, su genio creador consigue insertar secuencias que van más allá de cualquier pretensión de «realismo socialista», para mostrarnos a un protagonista ya no solo vulnerable por su edad y físico, sino por su propia naturaleza humana. La infancia de Iván a la que alude el título podría interpretarse también como ese tránsito fugaz, violento e inocente que es la vida del hombre.

7. Jungfrukällan / La fuente de la virgen (Ingmar Bergman, Suecia, 1959)
Bergman aprovecha la ingenuidad de una antigua leyenda sueca del siglo XIII, para presentarnos un filme donde el debate en torno al Bien y el Mal alcanza ribetes filosóficos. Pero la profundidad de la discusión es garantizada por el magistral manejo que el cineasta hace del lenguaje fílmico. Con una estructura dramatúrgica perfecta, la cinta consigue pasar, con escalofriante efectividad, del candor a la angustia, dejando en el espectador ese hondo desasosiego que inspira la tragedia.

8. Rocco i suoi fratelli / Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti, Italia, 1960)
La extraordinaria sensibilidad de Visconti consigue entregarnos, en clave de melodrama, un vigoroso retrato social. El finísimo estudio sicológico de los miembros que componen la familia protagónica nos revela un universo emocional impactante, y el conjunto de las actuaciones (todas de un alto nivel), permite que la cinta adquiera una gran densidad trágica.

9. It Happened One Night / Sucedió una noche (Frank Capra, EUA, 1934)
Una película inolvidable. Capra despliega aquí sus mejores dotes de narrador, y convierte a esta (solo en apariencia) sencilla comedia romántica, en un memorable ejercicio cinematográfico. El modo en que distribuye las diversas tensiones (sexuales, económicas, sociales) garantiza que el ritmo del filme sea todo el tiempo vertiginoso.

10. Memorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérrez- Alea, Cuba, 1968)
La película de Gutiérrez-Alea sigue siendo una película sorprendente, que no envejece, debido a que más que contar la historia de un burgués superado por la Historia, examina la suerte de un individuo que en realidad se siente forastero en la Existencia. El hecho de que la trama se desarrolle en el contexto de un país subdesarrollado y en revolución, puede dejarnos la sospecha de que está filmado desde «la escuela del resentimiento», pero basta apreciarlo ahora mismo para comprobar que su enfoque no es exactamente sociológico. Incluso personas que viven en el Primer Mundo podrían identificarse con ese Sergio escéptico, inconforme, y dubitativo con ese optimismo programático que parecieran dictarnos las élites deslumbradas con la idea del Progreso iluminista.

Selección de AMBROSIO FORNET

Me sentía como un intruso, pero la vida está llena de sorpresas, así que me limité a tomar como cosas de la vida el hecho de que el señor Nick James, Editor de Sight&Sound, considerara que mis modestas credenciales como crítico y guionista bastaban para incluirme en la tradicional encuesta sobre las 10 mejores películas de la historia del cine. Desde el principio supe que era un reto que me haría entrar en contradicción conmigo mismo. Cuando uno acepta asumir el papel de juez en una competencia de esta índole, sabe que el simple hecho de opinar es ya una injusticia; los que van a quedar fuera, teniendo méritos suficientes para entrar, serán muchos más que los escogidos. En eso influye, como es natural, nuestra propia escala de valores, condicionada por elementos tan personales como el gusto.
Recuerdo que alguien me dijo una vez: «No me gusta el cine de Chaplin». Opiniones como esa solo pueden comentarse con lenguaje gestual, arqueando las cejas y encogiéndose de hombros, por ejemplo. Pero desde que uno empieza a pensar en títulos, descubre que se ha metido en camisa de once varas. ¿Y los directores, qué? ¿Y el conjunto de una filmografía, qué? Está bien, no mencionaré Fresas silvestres ni La infancia de Iván, pero ¿es justo que en un panorama del cine no entren los nombres de Bergman y Tarkovski? A Buñuel no puedo dejarlo fuera –Titón no me lo perdonaría– pero ¿opto por Los olvidados o por Viridiana? Siempre existe la posibilidad de oír opiniones, aunque solo sea para desecharlas por incompatibles con las nuestras; en cualquier caso, nos obligan a preguntarnos: ¿Qué vieron ellos que yo no vi? Sin ir más lejos: yo mismo hubiera mejorado considerablemente mi puntuación de haber atendido a las preferencias de mi hermano Luis y a las de mi amigo Antoni Kapcia, por ejemplo, el primero partidario de Vértigo y el segundo, de 2001: Una odisea del espacio.

Pero no tiene sentido lamentarse. No se trataba de acertar, como si uno estuviera jugando a la ruleta o a la lotería, sino de reconocer una deuda de gratitud. Porque tan pronto como empezaron a desenrollarse decenas de bovinas en mi cabeza –en espacios que se remontaban a mi adolescencia–, me di cuenta de que la pregunta que yo estaba tratando de responder, como cinéfilo, era: ¿Quién eres tú? ¿Qué películas determinaron tu manera de sentir y pensar el cine? Es decir, estaba colocado ante el desmesurado privilegio de convertir mis gustos personales en categorías estéticas, de proponer una historia del cine a partir de aquellas películas que, por decirlo así, formaban parte de mi biografía. Hubo vacilaciones, como he dicho, pero lo cierto es que después de un súbito apagón –producido por el flujo atropellado de nombres, imágenes y títulos–, y cada uno de ellos era un hallazgo, una epifanía. Así fueron pasando a primer plano las películas que irían conformando mi lista, algunas de las cuales, por cierto, se vieron desplazadas por otras que me taladraban la memoria, como me ocurrió, por ejemplo, con Hiroshima, mon amour, de Resnais (solo vine a incorporarla a la lista cuando recordé aquella noche de marzo de 1961 en que salí de su estreno en La Rampa convencido de que con ella se había transformado el lenguaje del cine). Lo que saqué en claro del esfuerzo fue que mi cultura cinematográfica estaba hecha de una curiosa mezcla de respeto y desafío: respeto a la tradición (me quedé boquiabierto al ver que El acorazado Potemkin desaparecía de la lista definitiva) y desafío a las convenciones narrativas, rasgo este último que explica el entusiasmo que suscitó en mi generación el surgimiento del neorrealismo italiano, la Nueva Ola francesa, los filmes de Satyajit Ray y Kurosawa, las propuestas más renovadoras del Nuevo Cine Latinoamericano...

No puedo dejar de referirme a la inclusión de Tokio monogatari en las dos listas finales de la encuesta (tercer lugar en la de los críticos, primer lugar en la de los directores), porque eso me ha hecho sentir de nuevo como un intruso en los predios de Sight&Sound. No he visto la película. Ni siquiera sé si fue estrenada aquí, aunque solo haya sido en la Cinemateca. Es más, no he visto ningún filme de Ozu. Pero como no tenía conciencia de esa escandalosa laguna cuando llegó la cordial invitación de Sight&Sound, me decidí a aceptarla pese a todo y les envíe la lista siguiente, sin comentarios y con los títulos situados en estricto orden alfabético:

La quimera del oro

1. Bronenósets Potyomkin / El acorazado Potemkin (Serguéi Eisenstein, URSS, 1925)
2. Citizane Kane / Ciudadano Kane (Orson Welles, EUA, 1941)
3. Deus e o Diabo na Terra do Sol / Dios y el diablo en la tierra del sol (Glauber Rocha, Brasil, 1964)
4. Hiroshima, mon amour / Hiroshima, mi amor (Alain Resnais, Francia, 1959)
5. Ladri di biciclette / Ladrones de bicicletas (Vittorio de Sica, Italia, 1948)
6. Memorias del subdesarrollo (Tomás Gutiérrez- Alea, Cuba, 1968)
7. Pather Panchali / La canción del camino (Satyajit Ray, India, 1955)
8. The Gold Rush / La quimera del oro (Charles Chaplin, EUA, 1925)
9. Rashômon / Rashomon (Akira Kurosawa, Japón, 1950)
10. Viridiana (Luis Buñuel, México y España, 1961

Selección de VÍCTOR FOWLER

Hace casi 10 años, en ocasión de dar inicio y para que sirviese como introducción a una sección de la revista electrónica Miradas, de la EICTV, escribí un artículo al que di como título «Gusto y poder: Las mejores películas de la historia del cine». Allí analizaba varias de las que, por entonces, eran las más conocidas encuestas para seleccionar las mejores películas de la historia del cine; daba cuenta de la conexión entre muchos de tales intentos de legitimar, y el negocio del cine comercial; destacaba la sospechosa ausencia de las producciones provenientes del Tercer Mundo dentro de estos catálogos; apuntaba que al parecer la crítica prefería las formas del relato clásico –con lo que el cine parecía haber alcanzado su absoluto esplendor entre los cuarenta y los cincuenta del siglo pasado– sin que nada lo hubiese hecho «progresar» después. Además de ello, el artículo abogaba por la necesidad de conocer y escuchar la voz de los críticos del Tercer Mundo de manera directa, oyéndolos y leyéndolos al comentar y pensar sus propias cinematografías y la historia del cine en general. De la que tal vez sea la más reconocida de todas las encuestas, la de la revista inglesa Sight&Sound, se decía en el artículo:

En el extremo opuesto, entre los listados que provocan mayor respeto, sin dudas, se encuentra el de la revista inglesa Sight and Sound, no solo porque cuenta a su favor con un respetable medio siglo de edad, sino por la autoridad cultural de sus consultantes. Sin embargo, ni siquiera tal votación se encuentra exenta de críticas y en los últimos tiempos varias voces se han alzado para señalar, como deficiencia, el favoritismo del cual gozan producciones «clásicas» como, por ejemplo, Ciudadano Kane. La pregunta, en este caso, sería aproximadamente si es tan cierto que los valores del filme son tan monumentales como para disfrutar de un consistente y repetido primer puesto en la encuestas, con lo cual es certificada como la más importante película jamás realizada. Si esto es así, ¿qué lugar corresponde al presente?

A punto de cumplirse 10 años de aquel artículo, la invitación para ser uno de los encuestados por Sight&Sound en esta década (y, en consecuencia, tener la oportunidad de verter opinión acerca de las 10 más importantes películas de la historia del cine), no solo es un honor, sino que constituye un quebradero de cabeza mayúsculo por lo desmesurado de la intención. Demoré varios días pensando cómo haría, hasta que vino en mi auxilio el modelo teórico con el cual Harold Bloom escribió su agudo ensayo La angustia de las influencias.

En esta suerte de preámbulo al célebre libro El canon de Occidente, Bloom trata de precisar qué es lo principal de una literatura mediante la observación de que el campo literario se constituye alrededor del problema de la originalidad y las influencias. Según él, las literaturas conocen un tipo de autores que parece carecer de precedente y que, a partir de que existen, dan lugar a numerosas imitaciones, derivaciones y toda suerte de descendencia. En el contexto de una literatura nacional, tales autores se alzan como montañas espectaculares en cuyas laderas pululan poblaciones; todas las preguntas, así como las soluciones, parecen estar en ellos ya, de modo que el resto (la progresión de la literatura en el tiempo) resulta, a la misma vez, un permanente diálogo con la gran figura y una perpetua voluntad de alejarse de ella, de fugarse uno de la grandeza de semejante influencia.

Sentí que este era un modelo que, con generosidad, podía aplicar al cine; porque me permitía resolver dudas que hacía mucho me torturaban. Según entiendo, la obra cinematográfica esta debe de presentar como su gran valor el relato mismo (en particular, en su diferencia con la literatura o la puesta en escena teatral); pero ello… en una magnitud tal que acarrea consecuencias para la fotografía, la actuación, el montaje, la puesta en sí, etcétera.

La escueta cantidad de películas a seleccionar (apenas 10), el altísimo nivel de especialización y la calidad estética de los logros en cada una de las tres ramas fundamentales de la cinematografía (ficción, documental y animación), así como la preeminencia universal de la ficción a la hora de pensar el cine como fenómeno, condicionaron que mi selección (tal vez de modo injusto) prescinda de obras documentales o de animación. Por tal motivo, luego de la respuesta que di al cuestionario, haré ahora para Cine Cubano algo medianamente delirante: agregar lo que hubiese respondido en caso de que la petición obligara a precisar con claridad los 10 documentales y las 10 películas de animación más importantes de todos los tiempos (seleccioné 12 en cada caso, aunque esta vez sin explicar los motivos de la elección). Con tal de ser dialogante, prefiero correr el riesgo de parecer excesivo.

Mis 10 películas favoritas

1. Greed / Avaricia (Erich von Stroheim, EUA, 1924)
Las semillas del naturalismo e incluso de la exploración psicologista del alma humana están todas en esta película. Plena de descubrimientos en el trabajo de fotografía, así como en la actuación, el modo de representar la alucinación, la violencia y la locura. La película fue hecha exactamente al borde de la aparición del sonido: demanda y anuncia la presencia de este en el cine.

2. Bronenósets Potyomkin / El acorazado Potemkin (Serguéi Eisenstein, URSS, 1925)
En mi opinión, esta es la más grande película de la historia del cine. Todas las búsquedas futuras de vocación experimental están contenidas aquí. La historia se mueve en una permanente tensión entre la novedad (en términos de estilo y de cambios de la vida rusa de aquellos tiempos) y el gran marco de la Historia en el cual tiene lugar la acción.

3. Rashômon / Rashomon (Akira Kurosawa, Japón, 1950)
Un experimento narrativo es esta historia contada desde tres diferentes puntos de vista (por demás, opuestos tanto como complementarios entre sí). Un hermoso y poderoso guion, así como su puesta en escena.

4. Ordet / La palabra (Carl Dreyer, Dinamarca, 1955)
El extraordinario uso de las palabras, los silencios, los contrastes de blanco y negro en la imagen, la contención en las actuaciones (al tiempo que el interior de los personajes contiene sentimientos turbulentos), todo esto hace de tal película uno de los grandes ejemplos del arte del cine. Una verdadera lección.

5. Vertigo / Vértigo (Alfred Hitchcock, EUA, 1958)
El ejemplo perfecto de lo que es una película de estilo clásico. Una increíble utilización de los símbolos a través de la fábula para crear un nuevo espacio de realidad y ficción, verdad y pesadillas, realidad inmediata y sueños. Una historia basada en el significado del amor y su relación con la pérdida dentro de la vida humana. Un guion perfecto y preciso como una gran maquinaria de relojería.

6. À bout de souffle / Sin aliento (Jean-Luc Godard, Francia, 1959)
Pocas obras han reunido tantos elementos que en el futuro transformarían la narración cinematográfica como esta película. Incluso hoy, al verla de nuevo, sentimos que el director J. L. Godard reinventó el arte del cine, empujándolo en dirección al riesgo y a la experimentación.

7. La Jetée / El muelle (Chris Marker, Francia, 1962)
Retrato de un futuro posible de la raza humana y una fábula acerca de las imágenes y de la imaginación. Una fiesta de la foto fija con solo unos segundos de imagen en movimiento: un riesgo increíble, una apuesta por los sueños y la libertad creativa, y un gesto narrativo de radicalidad total. Todo esto en una bellísima historia circular de amor y memoria contada desde las ruinas.

8. Deus e o Diabo na Terra do Sol / Dios y el Diablo en la tierra del sol (Glauber Rocha, Brasil, 1964)

La explosión de la cultura popular, narración típica del relato oral, alucinaciones que vienen de delirios místicos. Una mezcla de religión sincretizada, magia, fábulas populares, poesía épica y un profundo retrato de la pobreza, la ira y las luchas de la gente pobre en las zonas rurales, se combinan en esta gran película. Enorme retrato de un continente. Popular y vanguardista a la vez.

9. A Clockwork Orange / La naranja mecánica (Stanley Kubrick, Reino Unido, 1971)
La total irreverencia, la ruptura con las convenciones, el uso de la parodia y el grotesco como procedimientos estilísticos, el culto y la burla a la violencia, y la inserción de elementos de la cultura de masas, se encuentran ya en esta película. Además de ello, un guion extraordinario, una espectacular puesta en escena e inolvidables actuaciones. Un relato terrible acerca del poder. Una obra maestra que anuncia la ola posmoderna.

10. Yeelen / La luz (Souleymane Cissé, Malí, 1987)
El cine, en mi opinión, también debe llevarnos al descubrimiento de nuevas culturas, nuevos modos de pensar, de sentir el peso de la luz, los colores, los modos de contar una historia e incluso de actuarla en la pantalla. Creo que Yeelen es un ejemplo máximo de todas esas cualidades y posibilidades. Mis documentales favoritos

2001: Una odisea del espacio

Mis documentales favoritos

1. Shoah (Claude Lanzmann, Francia, 1985)
2. Obyknovennyy fashizm / El fascismo cotidiano (Mijaíl Romm, URSS, 1965)
3. Chelovek s kino-apparatom / El hombre de la cámara (Dziga Vertov, URSS, 1929)
4. Sans Soleil / Sin sol (Chris Marker, Francia, 1983)
5. The Thin Blue Line / La delgada línea azul (Errol Morris, EUA, 1988)
6. Koyaanisqatsi / Vida fuera de equilibrio (Godfrey Reggio, EUA, 1982)
7. When We Were Kings / Cuando éramos reyes (Leon Gast, EUA, 1996)
8. Lektionen in Finstemis / Lección de tinieblas (Werner Herzog, Alemania, 1999)
9. Ônibus 174 / Bus 174 (José Padilha, Brasil, 2002)
10. La batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas (Patricio Guzmán, Chile, trilogía: 1975, 1976, 1979)
11. Le Monde du silence / El mundo del silencio (Jacques-Yves Cousteau y Louis Malle, Francia, 1955)
12. Le fond de l’air est rougé / El fondo del aire es rojo (Chris Marker, Francia, 1977-1997)

Mis películas animadas favoritas

1. Ghost in the Shell II / Innocence (Mamoru Oshii, Japón, 2004)
2. Iozhik v tumane / El erizo en la niebla (Yuriy Norshteyn, URSS, 1975)
3. Vynález z Kázy / Una invención diabólica (Karel Zeman, Checoslovaquia, 1958)
4. Neighbours / Vecinos (Norman Mc Laren, Canadá, 1952)
5. Mary and Max (Adam Elliott, Australia, 2009)
6. Pinocchio / Pinocho (Norman Ferguson, T. Hee, Wilfred Jackson, Jack Kinney, Hamilton Luske, Bill Roberts y Ben Sharpsteen, EUA, 1940)
7. Fantasia / Fantasía (Walt Disney, EUA, 1940)
8. Sen to Chihiro no Kamikakushi / El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, Japón, 2001)
9. Akira (Katsuhiro Ôtomo, Japón y EUA, 1988)
10. Moznosti dialogu / Dimensiones del diálogo (Jan Svankmajer, Checoslovaquia, 1982)
11. Animal Farm / Rebelión en la granja (Joy Batchelor y John Halas, EUA, 1999)
12. Toy Story (John Lasseter, EUA, 1995)

Haciendo estas listas me he divertido y padecido el peso de la responsabilidad. Pasaron casi 10 años, pero como en aquel artículo del año 2003, sigo creyendo que:

La educación del gusto estético es una de las maneras más refinadas de reproducir el poder en las relaciones sociales. No seamos conformes. Desafiemos conceptos. Sospechemos. Incluso de nosotros mismos. No de otro modo podremos contribuir a la independencia del pensamiento, a que el arte de mañana y sus espectadores sean más libres.

(1) Cfr. Horacio Bernades, «Cuando Vértigo destronó a El ciudadano» < www.pagina12.com.ar>, [25 de agosto de 2012] y Marta Caballero, «El Vértigo de Hichtcock destrona a Ciudadano Kane», <http://www.elcultural.es/noticias/CINE/3546>, [2 de agosto de 2012].

(*) La carta, cuyo original es en inglés, fue recibida igualmente por los otros cubanos encuestados. Traducción de la carta: Alain Alvisa (N. de la E.).